Cómo actuar si mi pareja se ofende porque me masturbo
Hola,
Me avergüenza escribir esto, pero creo que eres la única persona que me puede dar una visión objetiva. El problema es que a mi pareja no le gusta que me masturbe. Cree que al tener pareja eso no debe ocurrir. Me dice que si tengo ganas de sexo, que se lo pida a él. En mi opinión son cosas distintas, pero ya dudo de todo porque percibo que él se siente muy herido. La realidad es que en ocasiones me apetece un momento de intimidad conmigo misma. No me hace fata la "ayuda" de nadie más. Se lo he intentado explicar, pero siempre hemos acabado discutiendo y con un gran disgusto. ¿Me podrías dar alguna opinión al respecto? 
 Gracias por la atención y saludos. 

Cada persona es un mundo y cada pareja un universo. Por supuesto como profesional puedo dar información y guiar, pero nunca tenemos el derecho ni el poder de decir lo que es correcto y lo que no lo es. Si hablamos de masturbación, lo más importante es saber que ayuda a conocerse sexualmente a uno mismo. La masturbación no es simplemente la búsqueda del orgasmo, tiene muchos más beneficios.

Beneficios de la masturbación

Conectar con tu cuerpo

De vez en cuando conviene detener el pensamiento, conocer cómo responde tu cuerpo y tener un espacio individual de placer y de relax.

Entender qué te da placer

Conocer las formas en las que disfrutas, saber de qué forma tu cuerpo responde, los tipos de estimulación que te gustan. Esto te permitirá expresar en pareja lo que te gusta y tener más seguridad en ti mismo.

Experimentar nuevas fantasías

A través del propio placer podrás conocer cómo tu mente imagina, qué le excita y cómo despiertas tu deseo.

“Asegurarte” el orgasmo

Es una forma distinta a la de tener sexo con otra persona de sentir el disfrute y conseguir el orgasmo. Nunca viene mal una dosis de clímax. Y si apetece cuando se está en soledad, que así sea.

Más allá de los beneficios referidos, debe quedar claro que no tiene nada que ver la masturbación con el sexo en pareja. Ambas prácticas conducen a cosas distintas. El placer y el momentum son totalmente diferentes. En pareja tiendes a buscar la conexión, la intimidad, el juego y la pasión; en cambio, de forma individual buscas el autoconocimiento, el placer y la desconexión. Por tanto, la masturbación puede ser un complemento y no tiene porque ser un sustituto de la sexualidad en pareja.

Un complemento, no un sustitutivo

¡Ojo! La masturbación también tiene riesgos

Sin embargo, no todo son ventajas. La masturbación también tiene sus riesgos. En muchas ocasiones veo pacientes en consulta que debido a la forma de masturbarse han desarrollado una disfunción sexual. En el caso de los hombres lo más habitual es la eyaculación precoz. Cuando han mantenido el hábito durante muchos años, con mucha frecuencia y con una disposición muy orientada al orgasmo rápido, la práctica puede conllevar dificultad del control eyaculatorio.

También veo casos con dificultades de erección. Eso se debe a que muchos hombres siempre se han masturbado con la ayuda de la pornografía,que provoca una excitación rápida e intensa. Cuando estas personas salen de la “ciencia ficción” y tienen una relación real en la que hay un proceso de conexión con otra persona les cuesta concentrarse y buscar su propia excitación, lo que deriva en dificultad de conseguir y/o mantener la erección.

En el caso de las mujeres lo que tiende a provocar un exceso de masturbación es una dificultad en llegar al orgasmo en pareja. Cuando una mujer siempre se estimula del mismo modo y de una forma muy mecánica, o cuando usa juguetes eróticos que generan un tipo de estimulación muy intensa, existe el riesgo de desarrollar una pérdida de sensibilidad y de placer cuando no se sigue el mismo patrón, cosa que es difícil que ocurra si te estimula otra persona. Lo cierto es que no hay un conocimiento profundo sobre cómo usar los vibradores, los estimuladores de clítoris y los anillos vibradores y es algo que es importante tener en cuenta y plantearse como pareja con el fin de mejorar las relaciones sexuales.

En definitiva, la masturbación es un espacio de propia conexión, de descubrimiento y de autoplacer. Pero conviene seguir ciertas pautas, evitando usar siempre el mismo camino o recurrir en exceso a la pornografía. Lo mejor es combinar distintos patrones en vez de buscar siempre el mismo tipo de estimulación o alcanzar rápidamente el clímax. Es importante aprender a disfrutar del camino y de los matices, más allá de la meta.

Además, ¿por qué no compartir esta experiencia en pareja? Podemos descubrir nuevas cosas sobre nuestra sexualidad (individual y en pareja) y poner en práctica ciertas fantasías: masturbarnos uno delante del otro o mantenerse en un segundo plano, observando. Hay mucho juego y más ahora que el deseo aumenta al llegar el calor y el verano.

POR LA VANGUARDIA