Columna Última Frontera

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Por Rodrigo Santamaría

  • Ventaja
  • Inconcebible

En el clásico libro de mercadotecnia de Al Ries y Jack Trout “Las 22 inmutables leyes del marketing” existe una titulada “Ley del liderazgo” que explica que conviene ser el primero en la mente del consumidor, para lograr un mejor posicionamiento y preferencia del mercado.

Lo anterior viene a colación, porque  estamos a poco más de 20 días de que inicien las campañas electorales y hasta el momento, de los dos partidos con mayores posibilidades de ganar la gubernatura y la mayor parte de las alcaldías, solo uno tiene bien definidos a sus candidatos.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) cerró sus precampañas u designo candidatos a la gubernatura de Tamaulipas, así como a las 43 alcaldías en disputa, e incluso a los candidatos a diputados. En tanto del lado del Partido Acción Nacional (PAN) dadas sus tiempos, acciones y comunicación, pareciera que no llevan prisa.

Únicamente el senador con licencia, Francisco García Cabeza de Vaca, ha sido propuesto por el Consejo Estatal del PAN en Tamaulipas para que sea el candidato al gobierno del estado. De esto la mayor parte de la gente no tuvo conocimiento, porque al PAN le ha fallado enormemente la estrategia de comunicación, por ende la mayor parte des los precandiatos y posibles candidatos son un misterios, a excepción de los de los municipios más grandes como Nuevo Laredo, Matamoros, Reynosa y Ciudad Victoria, donde pese a la indefinición la población identifica a uno o a algunos de los posibles candidatos.

Queremos dejar claro que aquí no definimos quien es mejor o peor, ni cual o tal partido tiene a los mejores candidatos, señalamos que acorde a las leyes del marketing, donde el marketing político también está incluido, lo mejor para un producto, candidato, es ser el primero en la mente del electorado, no importa que sea el mejor, lograr posicionarse en la mente de las personas abre una mayor posibilidad a obtener el voto de ellas.

Que tan mal estarán las cosas en el PAN, que hasta Morena y el PRD definieron primero a sus candidatos, siendo conocidos antes por muchos de los que habrán de ejercer su voto el próximo 5 de junio.

Y ya que hablamos de fechas fatídicas, se acerca una en la que aunque los mexicanos no tenemos injerencia directa, si reviste una enorme importancia, por el hecho de que existe una gran relación social, política y económica con Estados Unidos. Nos referimos específicamente al proceso electoral que vive aquella nación.

De los contendientes por el Partido Republicano, Donald Trump es quien va ganando adeptos y votos para conseguir una eventual postulación de ese partido a la presidencia de Estados Unidos, hasta ahí nada nuevo. Sin embargo los dichos del señor Trump han dejado de ser meras ocurrencias, adquiriendo un matiz intolerantes, fascista y muy racista.

Desde el inicio de su campaña, el empresario inmobiliario se lanzo contra México, asegurando que muchos de los males que padecen en aquel país se deben a que de nuestro país van un cúmulo de malhechores, un absurdo que lastimosamente miles de norteamericanos creen y lo demuestran dando su apoyo.

La más reciente “puntada” de Donal Trump fue una continuación de uno de los primeros disparates que manifestó, es decir su idea de construir un muro con México para que nada pasará, nada ilegal e indeseable, haciendo que dicho muro lo pagará nuestro país. El señor fue más allá y en esta ocasión dijo que estaría dispuesto a ir a la guerra para que nuestro país pague dicha ocurrencia. Parece un mal chiste, pero muchos norteamericanos no caen en la cuenta de que el señor Trump utiliza la técnica de elegir chivos expiatorios para los problemas y promete resolverlos de una forma poco creíble, pero que paradójicamente la población ve como real.

Su actitud y discurso ha sido comparado ya con la de Adolfo Hitler en la Alemania de la década de 1930, lo cual debe ponernos en alerta, porque si del lado de los demócratas no hay un candidato con suficiente peso y cordura, el próximo presidente de Estados Unidos podría ser el “Hitler” del Siglo XXI.