* Buenas señales
* Paso a pasito
* Más de lo mismo
Por Rodrigo Santamaría
Será que las lunas de octubre son las más hermosas, que el próximo 14 de noviembre se espera una “súper luna”, que el precio del dólar se ha alejado de los 20 pesos o que los vientos de cambio trajeron algo de optimismo y esperanza que el pueblo necesitaba, sin embargo la población a comenzado a vislumbrar leves, ligero y hasta casi imperceptibles cambios en toda la entidad.
Obviamente el más notorio de los cambios fue el de colores, aunque no todos los municipios se pintaron de azul, quienes dan continuidad a los gobiernos de su mismo partido, entendieron muy bien el mensaje y han comenzado a, como se dice coloquialmente “ponerse las pilas”.
En Ciudad Victoria, Matamoros y Tampico, municipios gobernados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), los acaldes que asumieron el primero de octubre comenzaron a desplegar muchísimas actividades, muchas de ellas han sido difundidas ampliamente por los medios e comunicación, y aquí la gente se pregunta ¿cómo es posible tal diferencia con respecto a los municipios azules? No es por intrigar, pero se habla de continuidad, de no hacer minuciosas revisiones a lo dejaron los que se fueron, que en algunos casos la estructura de gobierno es casi la misma.
En el caso de Reynosa, el avance fue un poco lento y, hasta tortuoso, esto porque a los pocos días de asumir la presidencia municipal Maki Ortiz, algunos ex trabajadores fueron sorprendidos robando papelería relacionada con las finanzas, caso que sigue abierto y que no ha sido aclarado por las autoridades.
El robo de la papelería fue motivo para que las autoridades municipales contrataran un despacho externo que llevará acabo una auditoria, para conocer el estado de la administración, los documentos faltantes y lo que se acumule. Esto retraso un poco el arranque, sin embargo desde la tercera semana comenzó a verse una mayor actividad, con el anuncio de la modificación de rutas de basura y el arrendamiento de más unidades para la recolección de los desperdicios, así como la primera audiencia pública de la administración, la cual a decir de su titular será abierta a la población y no permanecerá encerrada en las oficinas.
Una situación similar sucedió a nivel estatal, donde a unas horas de asumir, el gobernador de Tamaulipas nombró a los hombres y mujeres de su gabinete, sin embargo varias semanas más pasaron para que más nombramientos fueran otorgados y nuevas caras, de la confianza de la administración comenzarán a despachar en las oficinas y en las delegaciones estatales situadas en los municipios.
Finalmente los nombramientos han comenzado a fluir y las dependencias han comenzado a agarrar un ritmo propio de actividades, que ha sido pausado, sin prisa y con ánimo de querer hacer cosas por el bien de la población.
Aquellos que quiere ver correr sangre, ya tuvieron un claro mensaje de que el nuevo gobierno no actuará movido por odios ni por rencores, por lo que hay la expectativa de que antes de que termine el año haya noticias sobre dos o tres casos que puedan ameritar justicia, para lo cual los nuevos funcionarios están trabajando, juntando todas las piezas para presentar algo sólido y que no pase como en otros estados donde, el asunto fue meramente mediático y hasta la fecha ningún pez gordo o medianamente gordo ha caído.
A 30 días de vivir la nueva época política en el estado, es muy prematuro para calificar, juzgar e incluso definir, sin embargo se van presentando signos y señales de lo que será la forma de llevar la administración y las política pública del primer gobierno panista en la historia de Tamaulipas.
Y donde por más cambios que se realicen la población no ve diferencias y no tiene confianza, es en el gobierno federal, el reciente movimiento del presidente Enrique Peña Nieto, que designó en la Secretaría de la Función Pública a Arely Gómez, quien era la titular de la Procuraduría General de la República, nombrando a Raúl Cervantes como el titular de esta última dependencia.
El movimiento aún no se entiende claramente, si bien es cierto que Arely Gómez cumplió al frete de la PGR, no tuvo logros o resultados extraordinarios, sin embargo lo realizado le alcanza para que muchos piensen que ahora sí, el combate a la corrupción va en serio. Veremos si le alcanza el tiempo, pues hay que recordar que esa Secretaría debe desaparecer para dar paso a la nueva Comisión Nacional Anticorrupción.
Donde no hay ni siquiera el beneficio de la duda es en la designación del titular del PGR, quien es integrante del círculo de amigos del Presidente, además de ser rimo del Consejero Jurídico dela presidencia, Humberto Castillejos Cervantes, y del presidente de la Conade, Alfredo Castillo Cervantes.





