Cabeza de Vaca y el efecto dominó
* Gana PAN 15 diputaciones, asegura supremacía en el Congreso de Tamaulipas.
* Ricardo Anaya, el verdadero triunfador de las elecciones 2016.
* Hartazgo y soberbia, factores de la debacle tricolor.
Cuando todavía están repicando las campanas, dándole crédito a candidatos y a uno que otro presidente municipal, surge de manera incuestionable el nombre de Francisco García Cabeza de Vaca, como el remolcador del triunfo panista, con su efecto dominó.
Porque bien dicen, que los triunfos siempre tienen paternidad y los fracasos son totalmente huérfanos, justo es reconocer que Cabeza de Vaca, no solo rompió la hegemonía política de más de 86 años en que el Revolucionario Institucional detentó la Jefatura del Ejecutivo Estatal en Tamaulipas, sino que logró vencer el pernicioso abstencionismo ciudadano.
Utilizando un paralelismo con este juego de destreza, que consiste en colocar sistemáticamente una serie de fichas de dominó en hilera, formando figuras y mecanismos artificiosos, y al dar un leve empujón a la ficha inicial provocar un efecto en cadena, logrando que todas las fichas terminen cayendo.
Aunque se pueden utilizar otros objetos para lograr el efecto en cadena, por ejemplo cajas de cerillos, naipes doblados transversalmente, libros, bloques rectangulares, etc., lo más común y práctico es usar fichas de dominó.
Debido al poder de atracción, sincronía y perfección que ejerce, ha llegado a convertirse en una afición y en un espectáculo que se realiza en grandes espacios, con un número gigantesco de fichas de colores diversos, usando mecanismos altamente ingeniosos, y que involucra una cantidad considerable de personas y tiempo en su montaje.
Ese es precisamente el mérito de Cabeza de Vaca, quien no solo alcanzó a vencer el abstencionismo de los ciudadanos tamaulipecos, al obtener más del 56.43 por ciento de la lista nominal en el Estado, sino que también remolcó las victorias de los candidatos de sus partidos, de manera sincronizada.
Para lograrlo, colocó mediante una inteligente estrategia mediática y de agenda, todas esas fichas, en total sincronía, para lograr el anhelado efecto dominó.
Para que se vea más claramente los efectos del vendaval cabecista, tenemos que su partido, barrió al otrora Goliath Partido Revolucionario Institucional y se adjudicó 23 presidencias municipales, siendo las más importantes Reynosa, Nuevo Laredo, Mante, Ciudad Madero y Altamira.
Dentro de los triunfos en las alcaldías, conviene resaltar tres muy importantes, que no fueron ni para el PAN, ni para el PRI, sino que se fueron hacia otros horizontes, como lo es la presidencia municipal de Ciudad Gustavo Díaz Ordaz que fue ganada por el candidato del Partido Encuentro Social y dos para las candidaturas independientes en Llera, con Héctor De la Torre Valenzuela y la de Jaumave, para José Luis Gallardo.
En otras palabras, al Partido Revolucionario Institucional, solo se quedó con 17 presidencias municipales, de las 43 en juego, siendo las más importantes, Matamoros, Tampico, Ciudad Victoria y Río Bravo, las demás son alcaldías con pocos habitantes.
Gana PAN 15 diputaciones, asegura supremacía en el Congreso de Tamaulipas
Por si eso fuera poco, se llevó 15 de las 22 diputaciones de mayoría relativa, con lo cual asegura la supremacía panista en el Congreso de Tamaulipas, factor de alta importancia para que Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a partir del primero de octubre, pueda llevar a cabo el cumplimiento de los compromisos pactados con la ciudadanía tamaulipeca y tenga márgenes de maniobra gubernamental.
Con la mesa política servida, definitivamente, el nuevo gobernador constitucional de Tamaulipas, no tendrá ningún pretexto para gobernar, tal como esperan de él no solo los más de 630 mil tamaulipecos que votaron por él, sino todos los que habitamos este Estado y que con su llegada, se abren altas expectativas de progreso y bienestar.

Ricardo Anaya, el verdadero triunfador de las elecciones 2016
Con el triunfo rotundo del Partido Acción Nacional en 7 de las 12 gubernaturas que se disputaron el domingo 5 de junio de 2016, de inmediato, los reflectores políticos y mediáticos se centraron en la figura de Ricardo Anaya, el joven político que con certeza lidera el Comité Ejecutivo Nacional panista, ya que sus bonos crecieron como la espuma.
Es más, se asegura que al vestirse de héroe, Anaya ya desplazó a la propia exPrimera Dama, Margarita Zavala de Calderón, quien tenía la confianza plena de ser la única que estaba ubicada en la primera fila, con miras a ser la abanderada de su partido para disputar la Presidencia de la República en el ya no tan lejano 2018.

En contraparte, el gran perdedor a nivel nacional es son lugar a dudas el otrora poderosísimo dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Manlio Fabio Beltrones, quien apuntaba para ser la principal carta fuerte del tricolor para ser candidato priista para la grande.
Porque con esta estrepitosa derrota del PRI, vendrán otros personajes a formarse en la primera fila, sabedores de que la derrota tricolor del domingo 5 de junio, tiene serias repercusiones políticas y todo apunta a que Manlio Fabio, en estos momentos, es el negrito de la feria.
Hartazgo y soberbia, factores de la debacle tricolor
A partir del primero de octubre, los tamaulipecos verán una nueva forma de conducir políticamente su estado, en una alternancia pacífica, decidida por su propia decisión a través del voto en las unas, hartos de esquemas obsoletos y la soberbia que hizo brotar el descontento hacia un partido, que no llenó las mínimas expectativas y lo castigó al decidirse por nuevas formas de gobierno.
Porque si el Partido Revolucionario Institucional, quiere recuperar la confianza ciudadana, tendrá que despojarse de la soberbia y la insensibilidad mostrada, para convertirse de nuevo en un partido competitivo y cercano a la gente, mientras no lo haga, otros colores seguirán surcando los cielos de Nuevo Laredo y de Tamaulipas.
Por hoy fue todo, para cualquier aportación, aclaración o dudas, dirigirse al correo electrónico librealbedrio57@gmail.com




