Rivas y la herencia maldita
Canturrosas le dejó una administración en crisis, sin dinero, ni equipo para proteger a la población.
Solo hay dos máquinas apagafuegos, 3 ambulancias y 9 unidades operativas, para proteger aproximadamente 450 mil habitantes.
POR AGUSTÍN GARCÍA
Vaya que está triste el panorama para el presidente municipal de Nuevo Laredo, Enrique Rivas Cuéllar, que aunque trate de negar que recibió un gobierno en crisis de parte de Carlos Canturrosas Villarreal, la realidad nos indica que de no sacudirse la perniciosa influencia de su antecesor, le va a tocar bailar con la más fea.
Es más todavía hace muy pocos días, declaraba el alcalde neolaredense que había recibido una administración fuerte y en orden, pero resulta que a casi dos meses y medio de que éste tomó las riendas del gobierno con el mayor presupuesto en el estado y uno de los más fuertes en ese rubro en el país, no ha podido arrancar, debido al desastre en que lo dejó “El Gobierno del Cambio”.

Para empezar, la naturaleza no ha sido muy benevolente con esta ciudad fronteriza, que ha padecido fuertes lluvias y se ha estacionado un frente frio, provocando una llovizna persistente que ha abierto miles de baches por toda su geografía.
Esto es al margen de numerosas obras de relumbrón malhechas e infladas en sus costos, que no solamente le rasguñó al presupuesto, sino que sufrió un impresionante quebranto las arcas municipales, en la búsqueda de un sueño para que Carlos Canturrosas Villarreal obtuviera la candidatura del Partido Acción Nacional a la gubernatura y todavía se diera el lujo de comprar conciencias para mediante consigna, darle las contras al actual gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Sin embargo, tal parece que a Rivas, se le ha olvidado que quien lo eligió fueron los ciudadanos, ya que de manera incomprensible, aceptó que Canturrosas le montara la mayoría de su gabinete, con incondicionales canturrosistas, además de armar el cabildo con personas afines y afectivamente ligadas a éste.
Esta herencia maldita, tiene prácticamente maniatado a Enrique Rivas Cuéllar, porque lejos de que el gobierno municipal, que legalmente preside, le responda a la ciudadanía, está respondiendo a inconfesables intereses del pasado, que se quieren convertir en presente y futuro.

Con justa razón, tanto líderes sociales, empresariales y políticos, afirman que el gobierno de Nuevo Laredo, con un impresionante lastre, no ha podido arrancar y este panorama es muy peligroso para Rivas, porque quien va a rendir cuentas ante la sociedad, es él, no el aprendiz de titiritero que se esconde en las sombras para trata de hacer sus caprichos y jugar a una política de párvulos.
Debe recordar Rivas Cuéllar que en política, “la luna de miel” solo dura tres meses, lapso en que la sociedad les da a los gobernantes entrantes, “el beneficio de la duda”, pero en caso de seguir sin dar resultados, las exigencias ciudadanas lo pueden llevar hasta el fondo del mismísimo infierno.
Solo hay dos máquinas apagafuegos, 3 ambulancias y 9 unidades operativas, para proteger a un promedio de 450 mil habitantes.
En los últimos días, hemos observado como uno de los rubros más sensibles de la población, como es el área de bomberos y protección civil, fue totalmente descuidada y la administración pasada le dejó un grave problema al gobierno actual.
Debido a la cantidad de accidentes automovilísticos e incendios ocurridos recientemente, vemos la nula capacidad de respuesta del área de bomberos, terminando en pérdidas totales de viviendas y negocios, debido a que el gobierno municipal solo tiene en operación una de las 2 unidades apagadoras.
Si a esto se agrega que las esas dos unidades, se encuentran en puntos ubicados en la periferia, como son las subestaciones de Reservas Territoriales y Vistahermosa, por más capacitados y buena voluntad que tengan los heroicos traga humos, su capacidad de respuesta se nulifica, ya que tardan aproximadamente de entre 20 o 3 minutos para llegar a lugares de colisión o incendio.
Pero también, la crisis se palpa en las ambulancias, ya que de 6 unidades que en teoría tiene el Ayuntamiento, solo 3 funcionan y dos de ellas están asignadas a tareas deportivas y de eventos, dejando solo una para la atención directa a la población, por ello, se está intensificando más la participación de las ambulancias de la Cruz Roja, además de que las unidades operativas de PC, solo la mitad de ellas están aptas.
Tal parece que Rivas se encuentra en medio de una tenebrosa estrategia, para hacer que haga agua su barco y que un gobierno mediocre como el que recién acaba de concluir, sea valorado como mejor, restándole las posibilidades de reelección. No cabe duda que “los caballos de troya”, están haciendo su chamba.
Porque, el presidente municipal neolaredense, de no sacudirse lo más pronto posible, ya no las rémoras, sino a verdaderos enemigos enquistados en su gobierno, que están saboteando todos sus programas, campañas y acciones para hacerlo ver pésimamente, cuando quiera revirar, va a ser demasiado tarde, si no, pal baile vamos.
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