Columna De puro corazón

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Por Mario Treviño

Porque todos fuimos jóvenes alguna vez y porque todos nos equivocamos y maldecimos nuestra suerte, porque alguna vez quisimos cambiar al mundo, porque cuando nos rompieron el corazón no tuvo más caso la vida, porque fuimos imprudentes bajo el lema de estamos chavos, porque estábamos aprendiendo, porque lo peor que nos podía pasar era ser castigados, porque una vez creímos que el amor era ideal, porque todos nos enamoramos de la maestra, porque todos quisimos cambiar a nuestro mundo, una y otra vez, porque a todos nos despertó un sueño húmedo, porque una vez la invité a bailar y se acabó la canción, porque la juventud es la punzada, es la corazonada que te marca el camino, es maravillosa aunque también trae el cané, cambia el aroma de tu cuerpo, la formas se van delineando y las sonrisas ya no son iguales, aparece el miedo al conquistar al sexo opuesto, aparece el rubor en la mejillas y se dicen los primeros te quiero, porque los rostros cambian y todo el cuerpo cambia y empiezas a conectarte con tu espíritu y empiezan a dejar de ser verdades absolutas cosas que ayer lo eran, porque eres joven quieres experimentar tu, solo.

Porque la juventud no sabe, pero tiene ganas de aprender, tiene la capacidad de reinventarse de manera excepcional y es poderosa pero casi siempre te das cuenta cuando ya pasó, porque el joven es impetuoso, es un adulto en formación, es la juventud una etapa que está llena de aprendizajes, pero debe estar colmada de atenciones y afecto para superar las malas experiencias para aprender de ellas y para fortalecer a nuestras nuevas generaciones es cuando el ser empieza convertirse en humano y no se pueden albergar rencores, porque la juventud no se acaba, es un tesoro que se lleva en el alma.

¡Muchas felicidades a todas la juventudes!

Feliz día Internacional de la Juventud.