“La violencia es el último recurso del incompetente” Isaac Asimov.
Hace tan solo cuatro días nuestro país y muchas naciones conmemoraban el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con el objetivo de concientizar sobre ella, prevenirla, dar atención y lograr su erradicación.
El problema es grave y se da en prácticamente todo el mundo, en todos los ámbitos, por lo que se han aprobado una infinidad de leyes y reglamentos para combatirlo. En México, el Instituto Nacional Electoral ha exhortado al Poder Legislativo a que apruebe reformas legales que fortalezcan el combate a la violencia política a las mujeres, así como a los partidos políticos a regular internamente el procedimiento para atender ese tipo de casos.
Todo lo anterior cobra especial relieve en este momento en Tamaulipas, debido a la denuncia hecha por la Alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz Domínguez, sobre la violencia política de que ha sido objeto al interior del Partido Acción Nacional (PAN).
La primera mujer en gobernar Reynosa declaró que ha sufrido esa violencia por “intereses personales” de “personas a las que no les interesa la equidad”, señalando directamente al actual representante del gobernador, Francisco Javier Garza de Coss, así como a integrantes del Cabildo y a otros funcionarios ligados a la administración del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Una acusación sería, delicada y que seguramente tendrá repercusiones a lo largo y ancho del estado, e incluso a nivel nacional, pues esta confrontación está escalando y pudiera provcar serios problemas al PAN de cara al proceso electoral del 2018.
Por supuesto, que debe condenarse cualquier tipo de violencia hacia la mujer, sea o no alcaldesa, o personaje público, sin embargo, también debe ponerse atención y cuidado para evitar colocar cualquier crítica y diferendo con la etiqueta de violencia de género.
Lo manifestado por la Alcaldesa de Reynosa debe investigarse, aclararse, analizarse y si se confirma actuarse para que no ocurra, ni ahora ni en el futuro. De no ser así, también deben generarse procesos que definan y clarifiquen cuando puede hablarse de violencia política o no contra las mujeres.
Lo anterior, porque tan solo hace cinco días, el 23 de noviembre, la Alcaldesa de Reynosa, en entrevista con diversos medios de comunicación en Matamoros, aseguró que no se sentía perseguida, ni veía violencia política en su contra, discurso que éste lunes cambio.





