“El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación y te ayuda a aprender de las diferencias” Napoleón Hill.
El reconocimiento por parte del presidente Enrique Peña nieto de que el asunto de la Casa Blanca fue un error, aunque llega tarde y además sigue defendiendo que no hubo nada ilegal en el mismo, es un pequeño paso para avanzar en la lucha contra la corrupción, ese flagelo que azota a nuestro país y le impide avanzar.
El marco no pudo ser más propicio, y tal vez por ello, la disculpa pública fue oportuna, ya que se hizo en la presentación del Sistema Nacional Anticorrupción, y aunque en su discurso el mandatario nacional afirmó que los servidores públicos deben ser autocríticos en su actuar, iniciando por el mismo.
Por el significado del discurso, sus implicaciones y por lo inédito del acto, es decir que un Presidente de México en funciones reconozca un error y pida disculpas, reproducimos a continuación para que usted lector pueda juzgar por sí mismo:
“En noviembre del 2014, la información difundida sobre la llamada Casa Blanca Causó gran indignación, este asunto, me reafirmó que los servidores públicos además de ser responsables de actuar conforme a derecho y con total integridad, también somos responsables de la percepción que generamos con lo que hacemos y en esto reconozco que cometí un error”, dijo en el marco de la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción. No obstante que me conduje conforme a la ley, este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza del gobierno, en carne propia sentí la indignación de los mexicanos, la entiendo perfectamente, por eso con toda humildad les pido perdón por la casa blanca, les reitero mi entera y más sincera disculpa” declaró el presidente.
El reconocimiento del Presidente debe ir acompañado de otras acciones, no solo de él, sino también de su equipo y del resto de los funcionarios públicos, que deben seguir como cascada su ejemplo, para que verdaderamente puedan hacerse realidad las aseveraciones del titular del Ejecutivo.
No es casualidad que la sociedad civil fuera la más activa impulsora de las siete Leyes complementarias que dan forma al Sistema Nacional Anticorrupción, para ganar la confianza de la ciudadanía no solo en las instituciones, sino en todo un sistema que se ha alejado de facto de la sociedad, sus intereses y sus metas.





