Columna Cuarto Poder “En busca de responsables”

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“La percepción, sin comprobación ni fundamento, no es garantía suficiente de verdad” Bertrand Russell.

Uno de los factores para que el pasado 5 de junio el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdiera de una forma tan abrumadora las elecciones es sin duda la percepción de que hay malos manejos, de que existe corrupción en el gobierno y ello se ha vuelto para todos los gobiernos salientes en un estigma difícil de borrar.

Sin embargo, pese a todo lo que se dice, pese a los evidentes casos de  nuevos ricos, de dispendios y derroches, hasta el momento no existe un solo procedimiento contra algún funcionario en funciones o que haya participado en la administración pública por enriquecimiento ilícito.

Este será uno de los dilemas que afronte el próximo gobierno estatal dirigido por Francisco García Cabeza de Vaca, hay un amplio sector de la sociedad que espera ver sangre, las palabras del gobernador electo al respecto han sido mesuradas, pero no por ello ha mostrado que habrá impunidad o borrón y cuenta nueva.

Pese a el enojo social, y la presunción de desvíos del presupuesto, así como a malos manejos, hay indicadores que nos dicen que las administraciones salientes no todo lo hicieron mal y que realizaron una inteligente inversión de recursos en infraestructura en diversos rubros.

No se trata de defenderlos a capa y espada, sino poner en su justa dimensión los hechos, los datos, las cifras, el crecimiento de la infraestructura de salud, de vialidades, etcétera ayudarán a matizar o a incrementar la molestia social.

En este sentido debemos reconocer que hay muchos pendientes para mejorar las condiciones de la población a lo largo y ancho del estado, que ni uno, no dos sexenios serían suficientes para ello, pro lo que el juicio puede ser más objetivo, otro aspecto a considerar es la cantidad de recursos disponibles, tomemos en cuenta por ejemplo el caso de la Comapa de Reynosa, donde más de 50 por ciento de los usuarios no paga el servicio, situación que mantiene a la dependencia en número rojos.

Sí, hay abusos, que deben ser castigados, hay excesos que deben ser reprimidos y nunca más repetidos, pero también hay responsabilidad ciudadana que no hay que rehuir, obligaciones que no se han cumplido y acciones para mejorar las condiciones en las que vivimos, no solo desde el discurso.