Columna Crónicas

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Al Maestro con cariño

Por Mario Treviño

Jorge Montenegro, el Maestro, como le solíamos llamar los que de él aprendimos a compartirnos, a solucionar problemas, a ser resilientes, hospitalarios y generosos, se daba cada rato y de mil maneras, acostumbrado a la lectura, a las palabras, a la alegría, a crear, por donde pasaba dejaba una estela de muñecos en proceso, que hoy se preguntan ¿dónde está el maestro?, no tengo respuesta, algunos muñecos no tienen nariz, ni pelo, ni ojos.. se quedaron sin voz, habrá que terminarlos con las enseñanzas del Maestro, hacerle al Gepetto, vamos a tener que entrarle a la ingeniería genómica, se alterar la composición natural de estos muñecos, pero como dijera el maestro, “siempre hay que salvar la situación Mario, siempre hay una solución”.

Cuando tuvimos la oportunidad de ofrecer un taller de creación de títeres, me dijo claramente, “me gustaría que fueran niños que ya tuvieran experiencia en la plástica”, así fue y tuvo a dos grandes artistas plásticos a mis sobrinos Caro y Christopher. Disfrutó tanto su curso que empezó con la adaptación de una obra de la literatura para teatro guiñol.

Cuando me fui de viaje, de placer,  le pedí que continuara con la reunión de la Sala de Lectura De Puro Corazón, continuaron las reuniones sin mayor alteración y cuando me volví a marchar, esta vez ya de trabajo,  me volvió a apoyar. No se quién mueve los hilos de esta historia pero sospecho que el profe ya está armando más historias, con gente de su talla.

Fue promotor Cultural, Narrador oral, pero desde hace más de 30 años, prestaba servicio a su comunidad, no sé cómo les voy a decir a los niños de la casa hogar del DIF Reynosa que el maestro, al que tanto recuerdan, ya no podrá venir, sin que me gane el llanto, porque él se ganó el corazón de los niños de la casa hogar y de paso, sin proponérselo, me dejó más trabajo, porque al Él lo quieren cantidad y yo solo les caigo bien.

La piel se me eriza y siento tu abrazo maestro, me acuerdo de tu interés por apoyar a la gente joven, no sirve de nada una vida si no aporta algo a su comunidad, y la tuya si sirvió, te agradezco la vida tan bonita que me enseñaste.

De Puro Corazón