Marco Antonio Meza-Flores
Teólogo y psicoterapeuta
En la actualidad todavía se cree que ir a terapia es “para locos”, sin embargo, muchos estudios presentan que en realidad debería ser parte de la vida, ¿por qué? Simple, la terapia ayuda a descubrir algunos (si no es que muchos) de los problemas que arrastramos y que sin lugar a dudas no queremos ver.
Pero, aborda cuestiones relacionadas con la salud mental de cualquier ser humano no es tan simple como muchos “psicólogos” presumen, se necesita no sólo entrenamiento escolar, sino algo mucho más profundo.
Un buen psicoterapeuta tiene que analizar aspectos biológicos, psicológicos y sociales de cualquiera de sus clientes. Es necesario que se aborden los tres temas si queremos hacer (o tener) un buen tratamiento de salud mental. No se debe tener por separado la mente del cuerpo y de lo que éstos viven en su entorno.
Pero entonces comienzan las preguntas de algunos ¿cuál es la mejor terapia? Existen dos enfoques en la psicoterapia; 1. Busca normalizar e integrar al ser humano en la sociedad a cualquier coste; 2. Busca potencializar el crecimiento interior con total respeto por la identidad de cada persona.
Las primeras ven a las personas como “anormales”, es decir, les ven siempre una patología y muchas hasta creen que no se podrán quitar nunca, entonces sólo se pueden tratar, identifican lo normal con la salud sin cuestionar el estado de las cosas, como decíamos su objetivo es “devolver” al “desviado” a los cauces sociales “normales”, para que éste se adapte y se reintegre.
Las segundas ven a las personas como seres increíbles que muchas veces no ven lo maravilloso que pueden ser, ellos parten de la idea que los seres humanos vivimos en una sociedad, y su naturaleza, por ende, es social, y lo mejor, ellos construyen la sociedad en la que vive. Desde esta perspectiva lo que llamamos “normal” no es por naturaleza, sino dado por “normas” que construyen los grupos privilegiados que deciden hacer historia en un momento específico, imponiendo la forma de pensar y actuar, así lo “anormal” es un prejuicio establecido y cambiante.
Las terapias más aceptadas por muchos son las directivas, estudiadas muchas veces en universidades; sin embargo, los terapeutas con el tiempo van adaptando este tipo de terapias o anulándolas, precisamente porque uno se va dando cuenta que los seres humanos son hermosos y pueden ser mejores cada día… si se lo proponen ¡claro!
Sin embargo, no podemos dejar de lado las terapias directivas, es decir, terapias en donde las patologías son bien marcadas, y muchas de ellas son “controlables”, como puede ser cognitivo-conductual o psicoanálisis; en el caso mío como psicoterapeuta Gestáltico-Jungiano no es así, nosotros entendemos las simbologías que el paciente/cliente o consultante presenta y las reordenamos aportando al cliente un constructivismo entre un profesional de la salud mental y un ser divino (el paciente) esto hace de la terapia algo encantador y lleno de pasión por la vida.
La terapia debería ser parte de la canasta básica, encontrarse y reevaluarse debe ser continuo, ayudará a tener mejor convivencia con los demás y con uno mismo.
Así que, ¡anímate a invertir en ti! Y camina conmigo, y aprendamos a vivir mejor.





