Ser o no ser, he ahí la máscara
Por Marco Antonio Meza-Flores
Teólogo y Psicóterapeuta
Por mucho tiempo el ser humano se ha desarrollado en un mundo de fantasía, mitos, leyenda, metáfora e hipocresía; y después de hacer el famosísimo “contrato social”, en donde implícitamente empeñamos la libertad a cambio de vivir entre los demás como “comunidad” con un pacto (que más bien es una cadena) que desde pequeños nos enseñan a pagar, es complicado para mucho no llevar más de una máscara puesta, en lugar de ser el rostro real que tenemos.
Tan sólo dos de las traducciones del griego de la palabra “personalidad” son: 1. “Mascara”, que proviene de prosopón; 2. “Alrededor del cuerpo o la carne” (Per-soma) y entonces ¿Dónde está aquello de ser originales y sin tapujos?
La personalidad abarca el temperamento, carácter, intelecto, ambiente y aspecto físico, todo esto hace que la persona se adapte a su entorno social, o sea el “rarito” del mismo.
Sin embargo, en un mundo tan ruidoso como en el que vivimos, ser “sano” no es opción para muchos, prefieren la idea de ser “normales”, pues el normal se rige de normas, y así puede ser parte del grupo, no es señalado, y “vive” dentro de los estándares del Status Quo; mientras que el sano se rige de su ética, y sabe que ésta, tiene una consecuencia, pues a mayor libertad, mayor responsabilidad.
En el actual posmodernismo el sano quiere aprender a ser-hacer y entonces tener; mientras que el normal pretende tener-hacer y ser, es decir: El normal tiene un título universitario (si lo tiene claro), entonces hace carrera, y es “alguien en la vida. El sano por el contrario el ya es alguien en la vida, y entonces hace estudios para obtener un grado universitario, y cuando lo consigue, tiene una carrera.
Ser es la capacidad de saberse vivo, pero ¡cuidado! Vivir no es simplemente respirar. La vida no es cumplir con un ciclo estipulado por la biología; en ese caso, todos: Animales, plantas, y los humanos seríamos iguales, pero, ¿a mí qué me distingue de los demás seres vivos? TENGO la capacidad de crear y destruir. ¿Cuándo has visto a un ave que dice: “esta vez construiré un nido de dos pisos” o a una leona que diga: “basta, me haré vegetariana”? imagina un elefante que piense: “desde hoy, haré dieta”; o un conejo que mencione “de ahora en adelante tendré sexo sólo los viernes y me protegeré para no dejar tanta familia”. […] Entonces ¿qué es la vida? La vida es la capacidad de poder tomar una decisión, si queremos crear o destruir. (Meza-Flores, 2016. p. 10).[1]
Hoy, debemos aceptar algo, o eres sano, o eres normal, pero la idea es SER y no ESCONDERSE o NO SER; porque con tanto desbarajuste mundial lo que se necesita son seres humanos que crean en ellos y que se atrevan a crear un mundo mejor, debes aprender entonces a quitarte la máscara, y si sigues poniéndotela, pues no esperes que los demás sean honestos, pues tú tampoco lo eres.
Recuerda, Caminemos juntos y construyamos algo mejor para todos.
[1] Meza-Flores, Marco Antonio. (2016). ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? 50 respuestas. USA, Canah editorial.





