Columna Camina Conmigo

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Educación financiera

Marco Antonio Meza Flores

Teólogo y Psicoterapeuta

Hablar de un tema tan rico me entusiasma, aunque muchas de las personas que conozco no saben de él, sólo los empresarios e inversionistas, pero en su mayoría lo ignoran, ¿por qué? Simple, no nos han enseñado nada de esto en la casa, ni en la escuela, ni en la iglesia, ni en nuestro grupo de amigos, o sea, ¡en ningún lugar!

Lo primero que hay que entender (muy a mi pesar), es que en su gran mayoría la mentalidad mexicana es de empleado, estudian para conseguir un empleo, y no para generarlos, porque es “difícil”, y desde que estamos en la escuela nos dicen “estudia, para que seas alguien en la vida”, como si no fuéramos ya seres humanos, ya en la universidad te dicen “saquen buenas calificaciones para que consigan un buen empleo”, pero las calificaciones no hablan de que uno sepa, hablan de que uno fue un alumno “bueno”, es decir, cumplió con sus trabajos, se esmeró en los exámenes, asistía a clases y hasta le caía bien al profesor o maestro (dependiendo qué tuviste en tu universidad), pero nadie nos explicó que el dinero se crea en la mente, es decir, nuestra forma de pensar es pequeña, no queremos tenerlo, porque no queremos crearlo, pero Marco yo sí quiero dinero, pero ¿qué haces para crearlo?

Bueno, ahora sí, ya conseguiste tu carrera, y te preparas a “buscar empleo”, ¡válgame Dios… o Diosa! O sea que de nada te sirvió estudiar tanto, porque necesitas “buscar”, ¡no, no! Se supone que eres especialista en algo, o al menos conoces de eso que estudiaste, uno no debe salir a “Buscar empleo”; debe salir a “vender lo que sabe hacer”: “prestar sus servicios porque eres especialista en algo”; o ya de perdis “que la empresa aproveche tus conocimientos”, ¡pero no! No hacemos eso, salen “a buscar empleo”.

En la vida hay cuatro tipos de personas:

1. Los empleados: aquellos que sin lugar a dudas trabajan para los sueños de alguien, sus salarios varían desde los cuatro mil pesos (empleado común) hasta los quinientos mil o más, pero todos son empleados de alguien. Lo peor es que ellos creen que algún día podrán sacarse la lotería. Ellos son pobres de pensamiento.

2. Los autoempleados: Aquellos que ponen sus propios negocios, esos que quieren hacer su vida mejor, los que ponen una tiendita, una farmacia, un centro de atención, etcétera, ellos ganan mucho más que un empleado normal y a veces más que un gerente, pero trabajan más que ellos y, además, ahorran su dinero y no saben invertirlo. Estos tienen pensamiento de empleado, mucho trabajo, pero mucho desgaste.

3. Los empresarios: Son aquellos que hacen dinero cuando están dormidos, es aquí en donde el dinero se genera, y pueden dormir a todo dar. Ellos tienen pensamiento de ricos.

4. Los inversionistas: Son los empresarios, porque el dinero fluye de ahí de ser empresario, invierten, después hacen otras empresas y luego vuelven a invertir y así hasta el fin del universo. Ellos son los del pensamiento visionarios.

Esa educación no nos la dan, ¡por desgracia! Pero podemos cambiar “nuestras estrellas” si leemos y comprendemos lo leído podemos cambiarlas, pero debemos PENSAR Y HACER (lo grito para ver si me escuchan), la idea es que tú puedas ganar dinero aún dormido, porque aprenderás a multiplicar y dividir y no a sumar y restar, pero debes ser arriesgado.

Por lo demás camina conmigo, te aseguro que aprenderás a multiplicar y dividir, y no a sumar y restar.

Un abrazo.