Punchis, punchis. El ruido del vecino
Marco Antonio Meza Flores
Teólogo y Psicoterapeuta
Hoy quisiera hablarles de los vecinos incómodos, de esos que no les interesa quién vive a su lado, poco no les pasa; sí, existen, esos vecinos que cuando tienen fiesta cierran las calles, o tienen sus sonidos a un alto volumen importándoles un bledo que existan personas que quieren dormir.
Digo, acá en mi colonia no pasa eso, y no es ni ironía y mucho menos sarcasmo, jamás haría un sarcasmo, no me gusta dañar a la gente, pero me han escrito algunas personas para hablar de eso, y no tengo problema por hacerlo, porque lo he visto cuando visito a alguien y veo cómo en sus “fiestas” (de mis amigos) la cosa es tranquila, pero en las fiestas de los vecinos parece ser que quieren que todo el mundo cercano se entere.
Parece ser que ser un vecino incómodo es como una moda, no sólo porque cuando hacen fiesta ponen el sonido a alto volumen, sino porque tiran basura, o sacan a sus mascotas y no tienen la decencia de levantar sus heces, sino que las dejan ahí, como si fueran recuerdos navideños.
Dejen les platico lo que sí pasa en mi cuadrante. Resulta que los vecinos de cuatro calles (¡no todos, claro!), hemos hecho de nuestra plaza una plaza mejor de la que teníamos, mandamos hacer unas mantas para que la gente tomara consciencia (que en realidad no lo hizo), plantamos árboles y además buscamos la forma que el gobierno nos alumbrara el parque y que nos donara unos juegos para los niños… todo era lindo y fresco, pero aquellos que no hacen nada se pusieron hacer aquello que saben hacer (valga la redundancia), crearon su caos.
Por un lado, vecinos tirando basura al ton ni son, luego algunos sacando a sus mascotas y no recogiendo sus heces, además tenemos a los muchachos que se van a noviar ahí y tiran basura y más basura, y uno es el que tiene que recogerla, porque, a pesar de decirles ellos o se enojan y son groseros o nos ignoran e ignoran las mantas que están claramente ahí puestas.
¿Qué pasa? Simple, no hay educación al respeto a la naturaleza, pues no les importa que ellos sean unos cochinos (y no lo digo por los animales llamados cerditos), son gente sucia que está acostumbrada a joder y joderse, hasta parece una competencia de a ver quién ensucia más.
Y es que no sólo es eso, el exceso de ruido se le considera como contaminación ambiental, pero no les interesa, pues la idea narcisista que tienen los lleva a tener que joder a todo el barrio por una fiesta, y en realidad si da coraje… ¡y mucho!
¿Qué se puede hacer? Hablar con las autoridades, se supone que ellos deberían regular este tipo de contaminación y ambiente, pero para eso se necesitan no sólo valientes, sino gente concientizada de la situación y que quiera poner altos a estas situaciones.
Ya basta, queremos un cambio, comencemos con nosotros, no hay nada mejor que sea uno el que haga el cambio desde lo individual y le ponga esmero a la situación, pero tenemos que tomar consciencia.
Por lo demás, camina conmigo, será placido, te lo aseguro, y olvídate de tener que hacer mucho ruido, porque no va conmigo.




