Una figura que desaparece
Marco Antonio Meza Flores
Teólogo y Psicoterapeuta
Posiblemente después de este escrito me dejen de hablar, pero es triste la situación, sabemos (o algunos saben) que la actriz Oaxaqueña Yalitza Aparicio fue nominada al Oscar, premio que se da al cine y todo lo que está en su alrededor, ella apareció con su madre y qué bien, pero en el proceso yo me pregunté ¿y su padre? ¿Acaso ella es hija de madre soltera? Y bueno, me puse a investigar, a leer, aquí y allá, y descubrí que no, ella vivía en una casa con sus padres, una hermana y dos hermanos y un sobrino, entonces ¡si tenía padre! ¿Por qué no fue a la alfombra roja? No lo sé, pero se me hizo algo interesante.
En México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2018 33 de cada 100 mujeres son madres solteras, y es asombrosa la cifra, y después vino mi tercera pregunta ¿será que del 67% sobrante todos los padres se dedican a cuidar a sus hijos? Porque si soy realista y crudo hay una terrible epidemia de padres ausentes; seguimos jugando el rol social de un padre proveedor, pero también un padre ausente, y eso es triste.
La figura del padre no es algo trascendental para la ciudadanía, siempre se festeja a la madre con pompa y platillo, es más, tiene una fecha específica su celebración y se paran clases, se hacen festivales, etcétera, pero con el padre no es así, ni día tiene específico, no se hace todo el desmán que, con la madre, a veces ni se acuerdan que existe él.
Ahora, esto no es “una defensa a favor del padre”, ¡no! ¡Qué no se piense eso! Más bien es una reflexión de ¿en dónde están los padres? Porque es necesario manifestarse en la vida de los seres humanos, la familia (aún y que muchos se me echen encima) se constituye de un rol masculino y otro femenino, y es necesario que esté ahí porque si no se pierde la esencia familiar.
La figura del padre va desapareciendo, y no sé si es por la ideología que vivimos del cristianismo, en donde se le da mucho poder a la figura materna, o porque el machismo ha puesto a la madre como estandarte, pero es algo que podemos ver a simple vista.
Los padres (y lo digo de manera general, aunque sé que existen sus múltiples excepciones) dejan a un lado el cuidado de los hijos y los quehaceres del hogar, pues, llegan a casa cansados, estresados y con muchas cosas en la cabeza (pero las madres también, pues ellas también trabajan hoy día, debido a la inflación y a la necesidad de hacerlo, sin embargo, ellas trabajan doble (no todas) pues deben hacer los quehaceres del hogar y el cuidado de los hijos) y entonces ellos se limitan a “descansar”, aunque la madre esté igual o más cansada ellas deben hacer su “rol social”, y ellos a veces dejan a un lado éste, para pedir que se paguen los servicios 50/50, es decir, mitad y mitad, pero las madres pierden.
Y no digo que esto es general, pero lo podemos ver muchas veces, cuando un hombre no puede sentarse a hacer las tareas de los hijos, o la comida e incluso no lavan los trastes sucios; es ahí donde se pierde “la figura paterna”, pues se enseña a los hijos que el padre es “cabeza del hogar”, pero esta cabeza, es más bien un tirano.
Así qué, aprendamos a darle valor a cada ser de la familia, el padre debe aprender a darse.
Por lo demás camina conmigo, espero que podamos a aprender a ser mejores padres y no una figura que desaparece.





