Corregir no es exhibir
Marco Antonio Meza-Flores
Teólogo y Psicólogo Clínico
Hace algunos días atrás salió la noticia de una madre que para “enseñarle” a su hija el valor de las cosas, la puso a vender chicles en la calle, y la exhibió en las redes sociales; era extraño —al menos para mí— leer algunos de los comentarios que estaban ahí, desde el aplauso hasta el reproche de lo que había hecho, sobre todo el aplauso de muchas personas; una muestra muy estúpida de cómo educar a un niño, no sé si fue por la necesidad de ser centro de atención de parte de la madre —que no dudo ni un poco— o porque en realidad si hay un problema muy fuerte en la psique (conducta) de la madre en cuestión.
Lo que pareció todavía peor es que le hayan aplaudido, cualquier psicólogo clínico infantil podría decir que el problema no era poner a vender chicles para darle una lección, el problema fue exhibirla en las redes sociales, porque ahora será para muchos “la niña que no valora las cosas”; “la niña que la ponen (su mamá) a vender chicles”; “la chiclera”; etcétera, el bullying que se puede generar por eso es tremendo, y la madre fue la que abrió la puerta, eso es todavía peor.
Tiempo después la Procuraduría de la Defensa del Menor comenzó una investigación, resultando que sí, efectivamente se violan los derechos del niño, y no sólo sus derechos, la psique, porque luego los padres dicen “no pasa nada, ya hablé con ellos”, pero uno se topa con estos niños ya siendo jóvenes o adultos, y si algo marcó su vida, fue el comportamiento de sus padres; si algo marca la vida de los seres humanos son las palabras mal dichas, las exhibiciones y las groserías de los padres. Porque es sabido que el siete por ciento de nuestra comunicación son las palabras, y que las palabras no tienen ningún valor, sólo el que uno les dé, pero también es cierto que eso no aplica en mis seres que amo, mis amigos y mis cercanos, porque no es lo mismo que un amigo cercano me diga después de cometer un error “¡qué wey eres! Porque hasta nos reímos; pero que lo diga mi padre o mi madre. “eso se convierte en una lápida”.
Y sí podremos decir, “no la insultó”, pero que más insulto que exhibirla. Ya había comentado que existen un sinfín de cosas para ser mejor padre, desde libros, hasta talleres y diplomados, que no podemos decir o escudarnos con la idea tonta y arcaica de “nadie nace sabiendo ser padre”, ¡claro! Pero si puedes entrenarte con gente que sabe para ser mejor padre.
No sé, en una ciudad tan violenta como esta, hacer esto para mí y mi pequeño cerebro es una gran forma de hacer y ser violento, creo que debemos pensar las cosas con mucho detenimiento antes de hacerlas o de intentar hacerlas, sobre todo cuando se trata de un niño, porque ellos son frágiles en muchos sentidos y sobre todo en el camino de la vida.
Hay mucho que hacer, mucho que pensar, pero lo que sí definitivamente no se debe hacer, es exhibir a tu hijo para darle una lección, nos queda como recordatorio, para que no hagamos alguna tontería como esa.
Por lo demás, camina conmigo, aprenderás a dar lecciones sin tener que hacerle daño a nadie.
https://primeravuelta.com/2018/05/25/columna-camina-conmigo-53/
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