Estamos pal perro
Marco Antonio Meza-Flores
Teólogo y Psicoterapeuta
La expresión mexicana “Estamos pal perro”, nos remite a entender que “estamos mal, merecemos las sobras o que no estamos haciendo las cosas bien”; y es que después de haber visto el segundo debate sólo esa expresión me queda decir, porque siendo honesto, “lo mejor del debate fueron los memes”. Nada que ver nuevo, dos debatientes contra uno, ya no sé si es porque le tienen miedo, porque en realidad su presencia sí les incomoda o porque están enamorados de él; uno de ellos como payasito de televisión haciendo bromas, y sin sentido, que es lo peor; y el otro con el mismo discurso de siempre.
Y es que, da pena ajena la situación que vamos a vivir en unos meses, donde el candidato con más puntos hasta el día de hoy no ha dejado de decir “la mafia del poder”, “quitaremos a los corruptos”, “vamos a ganar”, etcétera, y es posible que su discurso sea el mismo porque en realidad sea lo que funcione, pero cansa, como él se veía cansado, no sé si es por la edad, pero acá entre nos, creo que es más por las jornadas de trabajo que ha hecho, sin embargo, se le veía cansado, y en este debate se le vio un poco agresivo a las ofensas, como antes lo hacía, y que algunos les gustaba y a otros no.
Mientras que el segundo lugar, no deja de mentir en lo que dice, no tiene discurso propio, y lo peor, cree que por saber tres idiomas es el mejor candidato, aunque no tenga la experiencia y no sepa de la problemática del país, y como muestra un botón, no supo contestar con una respuesta las preguntas hechas en el Tecnológico de Monterrey, y si no supo, es porque no las ha pensado; pues sólo tenemos en el cerebro aquellas cosas que hemos pensado. Lo vimos atacando al primer lugar, y viéndose en la penosa cosa de tener que recurrir otra vez a las mentiras, que en el primer debate “funcionaron” por un corto tiempo de días, pero en este no, pues la población ya sabe de qué pie cojea.
En el caso del tercer lugar, lo vimos simplón, sin nada, y por lo visto no va despuntar mucho, con la idea de que “está limpio”, pero su pasado lo condena a la misma suciedad de la que viene y que posiblemente va meter al país si no nos ponemos inteligentes; pues, aunque el fraude se huele, el pueblo ahora está más informado y posiblemente, más armado.
Y el cuarto candidato, el que está en el sótano y que quiere mochar manos y dar latigazos, ese tipo es un chiste, una broma, un payaso con iniciativa, y hasta creo que denigrar a los payasos por su culpa no es justo, así que lo pondré como un bufón.
La realidad es que pobre de nuestro país, pero dice el dicho “el país tiene de presidente que se merece”; y eso duele, y duele hondo, porque a estas alturas la gente no va a votar por el mejor candidato, sino por el menos peor, y es que muchos ciudadanos no entienden la historia o la olvidan y “los pueblos que olvidan su historia, tienden a repetirla”.
Nos queda leer, buscar, analizar y encontrar al mejor candidato para la nación, aunque en la lista haya puros “malos”; porque no importa quién gane, al final, lo que va a hacer el cambio comenzará en nosotros, en nuestras decisiones, y en hacernos responsables de ellas.
Por lo demás, camina conmigo, y hagamos un cambio, México estará agradecido.





