
Mirando el punto negro
Un maestro de la universidad hizo el siguiente ejercicio, puso la tabla del 9 en el pizarrón, en la cual había nueve errores y sólo un acierto el 9*1 poniendo 9 de resultado, los alumnos se rieron, y marcaron el acierto, el profesor entonces dijo “por qué maximizan el acierto y minimizan los errores”, y aunque sé que la historia real no es así, sino habla de algo positivo, así somos (o son algunos), vemos el punto negro en la hoja blanca, y olvidamos que la hoja es toda blanca y maximizamos el punto negro, el problema radica en que muchas personas maximizan lo pequeño y olvidan lo grande.
En esta semana en las redes sociales he leído “No se trata de los hombres como malos, sino de la violencia y que ésta, no tiene género”, también frases como “la violencia no tiene género, no proviene de un sólo sexo”; pero esto es mentira, digo, no quiero decir que las mujeres son inocentes, pero las estadísticas mundiales nos dicen que el 95% de los homicidios se realiza por un hombre, mientras que el 5% es hecho por una mujer, entonces la violencia si tiene género, es el masculino.
Ahora, si quieren salir con “no hablamos de los victimarios sino de las víctimas (cosa que me dijeron en tres ocasiones en esta semana, ¡claro! los tres eran machos)” la violencia contra la mujer es ocasionada por el 90% de hombres en México, si no me creen, basta con leer lo que dice el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).
La revista Forbes México el 7 de noviembre del 2019 saca una nota de Arturo Ordaz Díaz en donde dice que, por cada delito sexual contra hombres, hay once contra mujeres… ¿aún sigues pensando que la violencia no tiene género?
¡Claro que lo tiene!, el 95% es de hombres, y las víctimas son mujeres, no quito la vista el 5%, pero no lo maximizo porque esa no es la que hace que México sea un caos.
La idea de maximizar que en el caso de la niña Fátima diciendo que fue una mujer la que la mató, pero se les olvidó que fue violada por un hombre y que la mujer fue su cómplice, claro, pero no fue ella la que la mató; ahora ¿culpar a la mamá por llegar tarde? ¿A los maestros por no quedarse a que llegara la mamá? ¿Es neta? ¿Otra vez olvidaremos al asesino para decir que la violencia no tiene género?
Después tenemos el caso de Ingrid Escamilla, una muchacha de 25 años de edad que fue desollada por su esposo y ¿qué hacen muchas de las personas? La juzgan ¡ella escogió a su pareja! ¡Pues ella que quería a esa persona de pareja!, y cosas así, y uno dice ¿es neta?
No señores, no es “¡es que mira cómo se viste!”; ella se puede vestir como le de su rechingada gana y no por eso deben abusar de ella, ni física, ni verbal, ni nada. La violencia sí tiene rostro, y es el macho, aunque no les guste a los machos y nos agarre de encuentro a los hombres.
No podemos, mejor dicho, no debemos ponernos a ver el punto negro de la hoja, cuando la demás es toda blanca, no quiero decir que debemos ignorar el punto negro, pero ese no es el referente, es la hoja blanca, que es la que afecta todo el paisaje.
Simular que “todo está bien” y todavía pregonar que la violencia es equitativa es una gran estupidez dicha por personas que no leen e ignoran la realidad.
Por lo demás amigos y amigas, caminen conmigo, les aseguro que aquí en el camino nos iremos deconstruyendo para ser mejores personas.




