Columna Camina Conmigo

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El mundo está gritando

Hace unos años atrás Pablo Milanés, el poeta y compositor cubano hizo una canción que se llama “Yo pisaré las calles nuevamente” y reza así:

Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes.

Yo vendré del desierto calcinante, y saldré de los bosques y los lagos, y evocaré en un cerro de Santiago, a mis hermanos que murieron antes.

Yo unido al que hizo mucho y poco, al que quiere la patria liberada, dispararé de las primeras balas, más temprano que tarde sin reposo, retornarán los libros las canciones que quemaron las manos asesinas, renacerá mi pueblo de su ruina y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda, y cantará con sus amigos nuevos, y ese canto será el canto del suelo, a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes.

Resulta que en Chile se ha hecho la manifestación más grande de su historia, por la desigualdad económica, una idea traída por el dictador Augusto Pinochet, quien derrocó a Salvador Allende en un golpe de estado, e implantó una “fórmula”, para sacar de la ruina económica a su país, pero cuál era su técnica “la privatización”, y manos privadas y extranjeras decidieron qué hacer con el pueblo.

Aunque sí se veía el incremento económico, y hubo muchas mejoras como la reducción de la pobreza, seguro de salud universal, desempleos y mejoras en educación pública.

Pero llegó el problema, pues aumentaron el precio del metro y de ahí se destapa toda la basura que en realidad viven nuestros hermanos chilenos, pues el pueblo salió a gritar ¡basta! Las injusticias que se viven dentro de Chile los tenían hartos, pues ellos aseguran que hay una tremenda desigualdad y un abandono del Estado.

Y es que, a pesar de tener de los mejores sueldos de América Latina, los expertos siguen diciendo que, debido a los precios de Chile, no alcanza para llegar al fin del mes.
Como muestra un botón, la salud púbica no es de calidad, y si la quieres debes acudir a un privado y eso sólo pueden hacerlo el 20% de la población, y aunque la educación superior es gratuita para el 60% de la población, llegar a ella es difícil si no se pagó una educación básica.

Además, hay mucho racismo, clasicismo y el desarrollo de las personas está basado en eso, tu apellido, el lugar en donde vives, el colegio que puedes pagar.

Y es que en América estamos jodidos, porque, aunque realmente se vive en un estado libre de esclavitud, la realidad es que para poder ganarse el pan diario “necesitas ser esclavo”, y podemos ver gobiernos corruptos, ricos que se hacen cada día más ricos y pobres que se hacen cada vez más pobres, y hay una desigualdad increíble, y un hartazgo del pueblo.

Y es que el mundo está gritando, no sólo en Chile, en Argentina, en Brasil y hasta en México, que poco a poco habrá y se ven (sólo los ciegos no los ven) cambios, porque no puede ser que una persona que trabaja 12 horas, apenas pueda vivir, porque los opresores siguen haciendo de las suyas.

Y es que como dice Milanés:

Yo unido al que hizo mucho y poco, al que quiere la patria liberada, dispararé de las primeras balas, más temprano que tarde sin reposo, retornarán los libros las canciones que quemaron las manos asesinas, renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Creo que es tiempo de sentarse, meditar y caminar hacia un mejor futuro para los que están llegando.

Por lo demás, camina conmigo, haremos revolución, se hará justicia, y sobre todo, se crearán consciencias.