
Los ovarios son igual o más poderosos que los cojones
El título y el escrito lo debo a una gran mujer, hermosa por donde la veas, a la cual dejaré en anonimato, pero ella sabrá que es ella, le dije que este era porque me había dado la idea (sin querer), del escrito de la semana.
Todo comenzó cuando leí una frase del famoso escritor y actor David Sant que decía: “Ella y su súperpoder de convertir los ovarios en un par de cojones”.
Al principio dije ¡Qué buena frase! Pero al cabo de uno o dos minutos (y reflexionando) dije ¡no! Es una frase muy misógina, o sea que, para tener la valentía, el coraje, o la fuerza para hacer algo se deben tener cojones, ¡no mamen! Sí, me calenté, porque siempre ponemos a las mujeres como algo de segunda categoría, de segundo nivel, por favor, ya vamos cambiando el chip no creen.
Chequen las frases:
Si llora “no llores no seas niña”, ¡Qué, acaso los niños no lloran! Por eso tenemos mucho reprimido masculino que prefiere sentirse el valiente y no decir lo que tiene, aunque por dentro esté hecho mierda y por fuera lo haga notar a través de su violencia.
Si habla de alguien “Eres vieja o qué, pinche chismoso”, o sea, que rollo, los hombres son más habladores que las mujeres, por eso de sentirse machos alfa.
Si te pones camiseta o camisa rosa “Eres joto, o eres vieja”, o sea, pleno siglo XXI y con esos prejuicios, el otro es retrasado y eso no se quita.
No se necesitan cojones para ser arriesgado, se necesita valentía y eso no los da los huevos o los cojones o los testículos, pinche sociedad amante del falo y señaladora de la homosexualidad, por lo menos ellos tienen los cojones o los ovarios de decir que les gusta el falo o la vagina.
Sí, hoy quiero que reflexiones sobre todas las frases estúpidas y machistas que dices, de todas las veces que denigraste a la mujer, y tú también mujer, de todas las frases que usas para denigrarte cuando dices “yo también tengo huevos” y no te refieres a los de tu matriz, sino en tu cabeza se vienen los testículos del hombre, por favor, los ovarios son igual o más poderosos que los cojones, porque muchas de ustedes trabajan igual que muchos hombres y ganan menos, aunque hagan el mismo trabajo, no por pendejas, sino por el sistema machista estúpido; muchas de ustedes todavía que trabajan llegan a casa a trabajar, a ayudar a los niños, a hacer de comer y muchos de los machos inútiles no hacen nada, sólo tirados en el sofá, y a veces la mujer es la que más aporta en la economía.
Los ovarios son igual o más poderosos que los cojones, porque necesitan rifarse la vida en la calle, en el transporte, en el supermercado, en el estacionamiento, etcétera, porque el acoso es infinito, porque además de ser acosadas, son señaladas por la gente porque “mira cómo se viste”, “mira cómo se mueve”, y es de ambos lados machos y hembras, que no tienen neuronas, pero sí una gran bocota.
Los ovarios son igual o más poderosos que los cojones, claro se necesita ser mujer para entender cómo son denigradas sólo por ser mujeres, así que ahora va para que le pienses la siguiente vez que denigres a una mujer, seas varón o seas mujer, recuerda que cuando se lo haces a ellas, te lo haces a ti.
Por lo demás amigos míos caminan conmigo, esta vez no te digo que te ayudará a tener ovarios, pero sí creo que reflexionaremos y cambiaremos poco a poco nuestro vocabulario, hasta tener uno que sea firme y fuerte, pero jamás denigrante.





