Columna Camina Conmigo

Columna Camina Conmigo

La cultura del envase

Estaba escuchando al maestro escritor Eduardo Galeano, el que escribió “Las venas abiertas de América Latina” y dice lo siguiente: “Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto; la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido”.

Qué triste, ahora si con mucho barrio lo digo “que perra tristeza”. Cuando estudié mi carrera de teología, mucha gente se burlaba porque “yo no quería estudiar una carrera de verdad”, ¡Ja! La teología no es una carrera fácil, menos si realmente la estudias en un lugar donde si te den hebreo y griego como idiomas de base, además de inglés y algunos seminarios latín; añade a esto psicología, antropología, sociología, filosofía, simbología, teología, pedagogía y que si eres buen estudiante te dedicas a eso, estudiar (porque, no por ser teólogo significa que sabes hacer teología, lo descubrí después).

Luego estudié la carrera de Psicología (una carrera de verdad, decían algunos), pero la verdad fue más trágica que feliz, por la falta de conocimientos de muchos de mis profesores que era muy obvio que ellos no estaban preparados, la teología, o al menos a mí la teología me daba muchas herramientas en un sinfín de cosas, había estudiado de verdad y me traumaba (es un decir) saber que algunos de los profesores no les interesaba enseñar, sino pasar el día y a muchos de los alumnos no les interesaba el conocimiento, cabe aclarar que mi grupo fue un grupo que sí estudiaba, algunos ya traían otra carrera y eso ayudaba mucho y nos apoyábamos mucho nosotros.

En ese proceso donde yo estudiaba psicología también daba clases en una universidad de aquí (cabe aclarar que la universidad donde estudiaba quería que yo diera clases ahí, pero yo les decía que no porque quería ser parte y no juez, es decir, quería ser alumno y poder levantarme en contra de injusticias de la universidad, al ser juez, me pongo de parte de la universidad (o pensaba eso), pero me di cuenta que no, que muchas administraciones universitarias estaban haciendo de la educación algo risible, porque les importaba más el dinero que la educación; más los títulos que el conocimiento; y mucho más tener muchos alumnos que tener alumnos pensantes.

Y así fue que descubrí, con tanto dolor que, efectivamente, “vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido” dijera Eduardo Galeano; porque podemos ver a personas bonitas, pero sin nada en la cabeza, a licenciados e ingenieros sin conocimiento de lo que se supone estudiaron, a personas que prefieren el juego y la pachanga a las letras y el conocimiento; y cuidado, no digo que no podemos estar en fiestas, pero sí creo que todo tiene un tiempo y cuando estudias vas a estudiar.

Y es que vivimos en la época del “no te esfuerces”, del “decláralo”, del “anúlalo”, podemos ver jóvenes hermosas y guapos, sin charla, sin conocimiento, con pura basura en la cabeza. Estamos en épocas en donde la apariencia vale un like, pero ser honesto es visto como “rarito”; en donde, los papeles valen más que los conocimientos; en donde creen que tener una cédula los avala para crear caos, vivimos en una época del envase.

Le digo a la gente que mi opción es la educación, es una opción muy buena, pero no buscada, porque vivimos en una época en donde lo que importa es tener un título, un papel que diga que sé, aunque no sepa, que les da mucho miedo ser diferentes, apostarse, pero que al final pueden creer que ellos pueden lograrlo.

Por lo demás amados y amadas, caminen conmigo, les puedo jurar que encontrarán un lugar en donde pueden creer, crear, pero sobre todo entender que los demás valen la pena.