Columna Camina Conmigo

El cuento de las comadrejas

Marco Antonio Meza Flores
Teólogo y Psicoterapeuta

Pues que les cuento, me fui al cine como cada martes, esta vez quería algo de arte, algo pensado, algo que estuviera fuera de las llamas, masacres y persecuciones de los hollywoodenses, ya saben, sus películas por lo regular son más para matar el tiempo, o sea si son muy disfrutables y todo, pero no se necesita un gran coeficiente intelectual para entenderlas.

El cuento de las comadrejas (2019), una película argentina que en ya existía y se llamaba “Los muchachos de antes no usaban arsénico de José Martínez Suárez (1976)”, en realidad quise verla porque estaba el grandioso Marcos Mundstock, que para los que saben de música y comedia lo conocen por su gran grupo argentino Les Luthiers (todas sus obras son geniales), y es un genio en la comedia.

Pero bueno, una chulada de película, bien pensada, negra tragicomedia, que desde mi óptica es una belleza (será porque me encanta el humor negro, por ser el más fino… o el más pensando).

En este film veremos una batalla entre los “jóvenes” y los “viejos”, dos generaciones distantes, unos jóvenes “visionarios” inversionistas de bienes raíces, pero mezquinos, trúhanes y abusivos; y por el otro lado, una generación de viejos que luchan por estar tranquilos, juntos, sin tanta bulla, pero astutos, muy sabios, pacientes y, sobre todo, muy observadores, recordé el dicho aquel de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Es divertido ver a estos jóvenes creyendo que la tecnología, las artimañas, el pagar para llegar a un lugar (en este caso engañar a una vieja actriz de cuando ella era famosa y sus películas galardonadas, etcétera).

Es muy interesante que, a pesar de todos los diálogos hirientes; los sarcasmos (que no eran ironías); la crueldad de algunos o de muchos de los diálogos, estos 4 ancianos pudieran al final del día poder dormir en paz, tranquilos, esperando el siguiente día.

Y como no era de suponer, pues ahora creemos que los ancianos son idiotas, pues sucedió lo que tenía que suceder, debían pelear contra los jóvenes, que, entran a la casa audazmente, pero terminan muertos inteligentemente.

Y es que seamos honestos, los jóvenes de ahora es cierto que creen que la saben de todas, todas, pero en realidad, sólo saben de tecnología y a veces se tropiezan mucho debido a tanta información que existe en las redes, y la nueva generación siguen a una bola de influencers que dicen o creen tener credibilidad en un tema en concreto, pero que sólo son perros de paja, merolicos de feria, o chicos con suerte por decir una serie de estupideces, que muchos estúpidos aplauden, y mientras generen dinero a las marcas, pues “está bien”.

La película me encantó, aunque dicen que la original es mejor en cuanto humor negro (que no lo dudo, siempre lo original es mejor), habrá que verla, pero lo que aprendí de esta película es que los viejos saben por viejos, y es bueno aprender de ellos en lugar de desecharlos, en lugar de querer burlarnos o despreciar sus enseñanzas, siempre es genial callar y escuchar sus aventuras, siempre tienes algo que aprender.

Por lo demás amados amigos y amigas, caminan conmigo, les aseguro que será genial, lleno de humor y sin comadrejas.