Columna Camina Conmigo

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Rompiendo las tradiciones

Marco Antonio Meza Flores
Teólogo y Psicoterapeuta

Fíjense que últimamente he meditado sobre una serie interesante llamada “Grimm”, trata de un muchacho que ve monstruos en las personas, bueno no monstruos en sí, las personas tienen un animal que se manifiesta dentro de ellos, a esos les llaman Wesen, y al que los puede ver Grimm.

Por milenios los Grimm matan a cualquier Wesen que se les atraviesa, es parte de las costumbres y tradiciones que se siguen, pero Nick Burkhardt (el nuevo Grimm) es un policía que se acaba de dar cuenta de lo que es, pero debido a su código de ética no se puede matar a los Wesen sólo por ser Wesen, esto hace que se rompan tradiciones que no están establecidas y que lo vean a él como un monstruo, pues resulta que uno de sus mejores amigos es un Butbat (hombre lobo o lobo feroz) y su esposa es una Fuchsbau (es un zorro de madriguera), y ¡están casados!, la serie nos refleja un sinfín de cosas y casos que van de lo tradicional (lo que se debe hacer, aunque no sepan por qué se debe hacer), hasta un replanteamiento de cómo tratar las cosas.

Hace tiempo también vi una caricatura que está basada en un libro llamado “Entrenando a mi dragón”, hablé de cosas parecidas, pero ahora lo medité un poco más ¿qué o cuál es la idea de replantearnos las tradiciones? ¿Por qué no cambiar algunas que tenemos y son dañinas?

Por ejemplo, seguimos tirando basura, es una tradición, “todos lo hacen” (aunque esto sea una vil mentira), no todos somos sucios; está la tradición de las balas y los cohetes en navidad y año nuevo, parecemos seres sin criterio y sin razón, una bala suelta mata, los cohetes dañan a los animales con su sentido del oído más desarrollado; seguimos haciendo las cosas al revés, o mejor dicho, tenemos tradiciones que nos están matando y matando al de a un lado, al próximo; fíjense, tenemos la tradición de ver un delito y quedarnos callados, pues “no es de mi incumbencia”, ¡ah, pero eso sí! Si el delito es hacia nosotros ¿por qué los demás callan? ¡no será que piensan, “no es de mi incumbencia! ¡Te suena!

Las tradiciones son lindas, pero algunas debemos replantearlas, porque la gente puede decir, “no es una tradición tirar basura”, pero yo veo generación, tras generación hacerlo; veo a abuelos, hijos y nietos hacerlo, como si no dañaran lo que está alrededor.

Cambiar no es fácil, los cambios requieren esfuerzo, disciplina, pero sobre todo agallas, porque no se cambia si no hay agallas de por medio, no se trata de “a ver qué”, sino de “ver qué podemos cambiar para crecer”. 

¡Basta de tradiciones que no sirven para nada! Como pasarse un semáforo en rojo, no traer cinturón de seguridad, tirar basura en la calle, pasar a los estudiantes, pagar para pasar, corrupción, impunidad, silencio cómplice, doble moral, etcétera, la lista es larga.

Por qué no hacemos mejores tradiciones, bonitas, como trabajo en equipo; sembrar, regar y cuidar un árbol; arte en familia; cuidado de césped y vegetación; etcétera, cosas que nos traerán mejores cosas a todos, no sé, creo que podemos crear un mundo mejor para todas y todos.

Por lo demás, camina conmigo, será genial, haremos cosas increíbles, y nos replantearemos si vale la pena seguir las tradiciones sin meditarlas.