Columna Camina Conmigo

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Siempre hay esperanza

Marco Antonio Meza Flores

Teólogo y Psicoterapeuta

Han escuchado aquella frase “la esperanza muere al último”, pues parece ser que ésta, si debe morir al último, porque ya no sabemos qué pasa con el nuevo gobierno, pues muchas nuevas formas, mucho diálogo, pero ¿dónde están los corruptos? A estas alturas las cárceles deberían estar llenas, o al menos eso creemos muchos, pues a simple vista salen los corruptos a la lista, sin embargo, ahora resulta que harán de las Islas Marías un lugar recreativo… o eso creen.

No sé, pero sí sé que la esperanza muere al último, y que creemos firmemente (al menos las encuestas dicen que el 80% de la población le da credibilidad al nuevo gobierno) que esto tomará cauce en algún momento, ¡sí, sí! Sabemos que el país estaba hecho garras, y que ahora en tres meses queremos que se componga ¡valga me Dios! Así somos los mexicanos, llenos de ganas de que sea mejor, pero no le metemos un poco de trabajo nosotros.

Y también está el asunto de Roma, sí, la película, y no habla de una ciudad o país, sino de la colonia Roma allá en DF, o Ciudad de México (CdMx) como ahora quieren nombrarla, pero es que la actriz no estudió en una escuela de renombre del país, es más no tuvo ni un curso en línea, sólo fue al casting y quedó, y Cuarón, que es un gran director de cine la puso en la película, y parece ser que al gremio de los “artistas” les molestó, pues esta muchacha indígena, ahora está nominada al Oscar y como ellos no salen del TvNovelas o el Ariel pues les cala, y otra vez, sale el grueso del mexicano clasista y racista a poner el grito en el cielo; y no faltan los “defensores de la humanidad” (?) que quieren salvarla, pero no pondrían un dedo en ayudar a los indígenas que vagan por las calles de su ciudad.

Porque seamos honestos, México es un gran país, pero tiene muchos ciudadanos que deberían ser más bien “ciudadaños”, porque nada más se la pasan molestando y lastimando al otro, simplemente porque su vida no les da para más.

Y en la ciudad, parece ser que era necesario “pedorriar” a la alcaldesa para que ésta, se pusiera a trabajar y entonces arreglaran las calles; espero que no sea sólo por arribita porque se gastan miles de pesos (o eso dicen) y quedan como si hubieran sido centavos.

Pues bueno, la esperanza muere al último, y seguimos esperando que la ciudadanía también se ponga las pilas, es decir, se ponga a trabajar en lo que le compete y haga de esto (la ciudad) algo limpio, bonito, presumible, porque a pesar de que Reynosa es polvorienta y calurosa, también es un lugar que nos ha recibido a todos los de otros estados con los brazos abiertos, y nos ha brindado una familia muy grata.

No toca más que trabajar y alentarnos cada día más.

Por lo demás, camina conmigo, te aseguro que la esperanza siempre será parte de la bandera.