Columna 4to. Poder

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“El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas” William George Ward.

Los hombres de negocios de nuestro país tienden a ser muy sobrios, mesurados y realistas en las opiniones que vierten respecto a los aspectos económicos y políticos, por ello las opiniones vertidas por la Iniciativa Privada, en el contexto actual hacen prever lo difícil que será para nuestro país el corto plazo.

Para la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), una vez que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos nuestro país debe prepararse para lo peor, pues prevén que Estados Unidos adopte una política ultra proteccionista.

Ante este panorama consideran que el Gobierno de la República debe hacer una defensa puntual, inteligente y activa sobre el Tratado de Libre Comercio y los temas de interés para nuestra nación en más temas que migración seguridad y combate al narcotráfico, porque nuestra economía es altamente dependiente del consumo norteamericano.

Existen cifras de diversos analistas consideran que, si bien la administración Trump tomará medidas para reducir el déficit de mercancías con países como China y México, llevarlo al extremo acarrearía problemas económicos mayores para su economía y las finanzas gubernamentales.

Entre los problemas que se vislumbran para Estados Unidos es la pérdida de alrededor de 760 mil millones de dólares, en caso de que quiera concretar una reducción del Impuesto Sobre la Renta para incentivar la captura de inversiones, puesto que ello implicaría pérdidas fiscales considerables.

Asimismo, la apreciación del dólar frente al resto de las monedas es una desventaja para ese país, porque sus manufacturas y exportaciones tienen un mayor costo, además de que a nivel interno esa apreciación los precios internos lo que implica un mayor   déficit de cuenta corriente, porque de los ingresos que tienen, solo el 20 por ciento se debe al comercio.

Lo que es más, las exportaciones de los 51 estados que conforman ese país, en más de la mitad sus exportaciones se dirigen en primer o segundo lugar a México, por lo que subir aranceles para las mercancías provenientes de nuestro país, podría generar que se les aplique el mismo concepto, lo que no es conveniente para ninguna de las dos economías.

Así pues, de haber preocupación, pero también una actitud proactiva del gobierno mexicano y los empresarios, para adaptarse a esas nuevas circunstancias, pero no de manera pasiva ante los retos que supone esta nueva dinámica con Estados Unidos.