“Todo va, todo vuelve, la rueda de la existencia gira eternamente. Todo muere, todo vuelve a florecer, el ciclo de la existencia prosigue eternamente. Todo se quiebra, todo vuelve a recomponerse; eternamente se va construyendo el edificio del ser”, Friedrich Nietzsche.
Un nuevo año comienza, un cúmulo de infinitas posibilidades se abren ante cada paso, decisión y acción que tomamos de manera individual, pero así también en lo colectivo, como ciudad, estado, país y por supuesto, mundo.
Las reflexiones propias de la época decembrina tendrán repercusiones en los primeros meses para los individuos, esto es cíclico, cada año sucede así con la mayoría de las personas, a diferencia de las instituciones, de los gobiernos, cuyos ciclos están determinados por periodos diferentes al inicio o termino de un año.
En Tamaulipas, ha comenzado un nuevo ciclo a partir del 5 de junio del 2016, el cual germinó primero con la elección y fue desarrollándose hasta tomar mayor forma con el cambio de administración registrado el 1 de octubre, fecha en que el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca asume la gubernatura del estado, tomando la conducción de la administración pública.
Concluyó la era del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al frente de las instituciones del estado, al menos en la superficie, puesto que aún se mantienen muchos de los grupos y funcionarios que participaron en esa larga etapa de 86 años.
El recambio administrativo se entiende hasta cierto punto, pues muchos de los que ingresan no tienen el conocimiento del aparato burocrático de Tamaulipas y no conviene que se deje en manos únicamente de quienes traen buenas intenciones, pero nula experiencia. Debe confiarse en que tarde o temprano el gobierno del cambio lucirá como tal y la percepción de que solo hubo cambios de color y de algunas posiciones en la estructura de gobierno.
La perspectiva para el año que inicia no es nada halagadora para la nación y los 31 estados que la integran, el factor del cambio presidencial en Estados Unidos el próximo 20 de enero ha generado gran incertidumbre dentro y fuera de la economía nacional, por los dichos hostiles del siguiente mandatario estadounidense.
Para este año se espera una gran incertidumbre financiera en la economía nacional y en el mundo. En nuestro país porque las reformas estructurales no han logrado apuntalar al país y generar bases sólidas para un crecimiento y desarrollo estable.
Además, en la actualidad la economía mexicana está íntimamente interconectada y multidependiente a otras economías como la estadounidense, por lo que pese al endurecimiento de las políticas norteamericanas hacia México, un crecimiento de más del 2.5 por ciento de Estados Unidos impactará favorablemente en la economía del país.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mantiene una proyección para el mundo de un 3.3 por ciento en promedio, aunque se prevé un aumento en las tasas del desempleo, inestabilidad financiera y volatilidad en los precios de las materias primas.
El pronóstico no es reciente y el gobierno mexicano lo sabía, por lo que programó una disminución del gasto público, previendo una reducción de los ingresos, pero con una estabilidad macroeconómica, que puede ayudar a mitigar efectos adversos.
Es claro que la contracción del gasto afectará a los estados más endeudados como Chihuahua, Quintana Roo y Veracruz, en donde se estima habrá repercusiones en el nivel de empleo.
A nivel nacional se espera un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre el 2.3 por ciento y el 2.7 por ciento, sin embargo, se tiene proyectado que las amortizaciones a capital representarán un 5.4 por ciento del PIB, por debajo del 7.5 por ciento PIB correspondiente al 2016.
Para el 2017 se ha calculado que el precio del petróleo se sitúe entre los 45 y los 50 dólares por barril, lo que representa una recuperación, no serán suficientes para dar soltura a los ingresos gubernamentales.
En este contexto la perspectiva para Tamaulipas pudiera pensarse muy difícil, sin embargo por un dato revelado por el INEGI respecto a la tendencia neta de crecimiento del empleo en el Noreste de México, que es del 14 por ciento y específicamente para el estado de 11 por ciento, puede arrojar luz sobre un gris panorama económico, que bien podría complicar el segundo trimestre del nuevo gobierno.
Existen áreas de oportunidad, oportunidades que pueden ser aprovechadas y lograr que impacten en la economía de los tamaulipecos, así como también en las cuestiones de seguridad, pero para ello, el gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca debe terminar de arrancar y comenzar a tener un avance palpable para la opinión pública





