
A pocos días de que termine septiembre, considerado el corazón de la temporada de huracanes en el Atlántico, este mes prácticamente pasó de noche en materia ciclónica, pues a solo 48 horas de su conclusión no se ha formado ni se pronostica, hasta ahora, un solo huracán en la cuenca.
Los datos contrastan con los registros de otros años.
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC), hasta el 27 de septiembre el Atlántico acumulaba siete tormentas con nombre, cero huracanes y cero huracanes mayores, con una energía ciclónica acumulada (ACE) de apenas 9.3 unidades, 90 por ciento por debajo del promedio de 1991-2020.
OTRAS NOTICIAS DE TAMAULIPAS… DALE CLICK.
La comparación con 2025 hace todavía más evidente el contraste.
Un septiembre muy diferente al de 2025
A estas mismas alturas del año pasado, el Atlántico ya llevaba nueve sistemas con nombre: Andrea, Barry, Chantal, Dexter, Erin, Fernand, Gabrielle, Humberto e Imelda.
De ellos, cuatro ya habían alcanzado categoría de huracán: Erin, Gabrielle, Humberto e Imelda.
Tres habían llegado a la categoría de huracán mayor: Erin, Gabrielle y Humberto.
Precisamente el 28 de septiembre de 2025, mientras este año el Atlántico sigue sin registrar un solo huracán, Humberto era un poderoso huracán categoría 4, con vientos máximos de 240 kilómetros por hora.
Para ese mismo día, Imelda acababa de convertirse en tormenta tropical.
OTRAS NOTICIAS DE MÉXICO… DALE CLICK.
Es decir, al llegar al cierre de septiembre, 2025 ya tenía nueve tormentas con nombre, cuatro huracanes y tres huracanes mayores, mientras que 2026 apenas acumulaba siete tormentas con nombre y ninguno había alcanzado la categoría de huracán.
Aunque este septiembre sí produjo tres tormentas tropicales: Hanna, Fay y Gonzalo, ninguna logró convertirse en huracán.
Fay llegó a tormenta tropical el 19 de septiembre y Gonzalo se formó el 25. Ambos se mantuvieron sobre el Atlántico y no representaron una amenaza directa para Tamaulipas.
Hanna, en cambio, se formó oficialmente en el Atlántico central durante las últimas horas y se prevé que se convierta en baja remanente este miércoles.
OTRAS NOTICIAS DE REYNOSA… DALE CLICK.
Asimismo, páginas especializadas en meteorología en México señalan que la temporada rompió el récord de la fecha más tardía de la era satelital sin la formación de un primer huracán.
El récord anterior correspondía a Gustav, en 2002, y Humberto, en 2013, ambos formados el 11 de septiembre.
¿Y el Golfo de México?
El Golfo tampoco ha tenido el movimiento que normalmente podría esperarse en esta parte de la temporada.
El principal sistema tropical que pasó por esta zona en 2026 fue la tormenta tropical Bertha, que estuvo sobre el norte del Golfo en julio antes de tocar tierra en Luisiana.
Desde entonces y hasta lo que va de septiembre no se ha producido ningún ciclón tropical en el Golfo.
Esto resulta relevante para Tamaulipas porque un sistema que se desarrolle en el Golfo o se aproxime a sus costas puede dejar lluvias abundantes, incluso sin impactar directamente como huracán.
Y ahí aparece la otra cara de una temporada tranquila.
Menos huracanes, menos posibilidades de una gran recarga
Para Tamaulipas, la falta de ciclones no significa automáticamente que no llueva, pues el estado también recibe agua de frentes fríos, vaguadas, ondas tropicales y tormentas convencionales.
Sin embargo, los ciclones tropicales tienen una característica que ningún otro fenómeno garantiza: pueden concentrar enormes cantidades de lluvia en pocos días y generar grandes escurrimientos hacia presas, ríos, lagunas y acuíferos.
El comportamiento de 2026 muestra por qué esto importa.
Las lluvias de junio y principios de julio permitieron una recuperación importante de los almacenamientos.
Para inicios de julio, la presa Vicente Guerrero había alcanzado 61 por ciento de su capacidad, mientras Ramiro Caballero estaba en 19 por ciento y Emilio Portes Gil prácticamente llena.
El sistema lagunario del sur tenía alrededor de 860 millones de metros cúbicos, equivalentes a 1.35 metros de nivel.
Sin embargo, septiembre volvió a exhibir la presión que existe sobre el recurso hídrico.
Por Antonio H. Mandujano / EXPRESO-LA RAZÓN





