Captan la primera imagen del agujero negro de nuestra galaxia

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Captan la primera imagen del agujero negro de nuestra galaxia

Hoy hemos visto por primera vez el agujero negro supermasivo que hay en el corazón de nuestra galaxia. El mismo equipo internacional de científicos que nos enseñó en 2019 por primera vez cómo era uno de estos monstruos galácticos – el situado en el centro de la galaxia Messier 87 (M87), a 55 millones de años luz-, ha presentado este jueves la imagen obtenida del agujero negro de nuestra Vía Láctea, Sagitario A*, y con ello, ha demostrado su existencia.

Sagitario A tiene una masa estimada de unos cuatro millones de soles, y se encuentra a 26.000 años luz de distancia. El agujero negro de la Vía Láctea es “más de mil veces menos masivo” que el M87.

Había gran expectación sobre el anuncio de este nuevo hito científico realizado también con el Telescopio Horizonte de Sucesos (Event Horizon Telescope, EHT), del que habían adelantado que sería “histórico” y “revolucionario”. Ya cuando mostraron la primera imagen de un agujero negro, en abril de 2019, los líderes del equipo explicaron que el siguiente objetivo sería ‘retratar’ a Sagitario A.

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Tres años después y una pandemia de por medio, que ha dificultado los trabajos y los viajes de los 300 investigadores que firman el trabajo, nos llega esta instantánea bastante parecida a la del anterior agujero negro: una región central oscura rodeada por una estructura brillante con forma de anillo, donde la luz se curva por la poderosa gravedad del agujero negro.

“Nos sorprendió lo bien que coincidía el tamaño del anillo con las predicciones de la Teoría de la relatividad general de Einstein”, ha declarado el científico principal del proyecto EHT, Geoffrey Bower, durante la presentación de los resultados, que han sido anunciados esta tarde con ruedas de prensa simultáneas en distintos países.

En España, ha tenido lugar en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Rosa Menéndez, presidenta del CSIC, ha definido el anuncio como “imágenes y evidencias científicas que transforman nuestra concepción del universo”.

“Sólo un agujero negro en rotación puede explicar la imagen que vemos”, ha asegurado Thalia Traianou, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), que ha explicado que los agujeros negros son “simples” en cierto sentido, porque “sólo están caracterizados por su masa y su rotación”. Y eso es lo que explica que dos agujeros negros muy diferentes parezcan casi el mismo en las imágenes obtenidas.

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Los dos monstruos galácticos cuyas imágenes se han logrado hasta ahora -la de 2019 y la de hoy- tienen masas muy distintas y “se alimentan de materia a un ritmo muy distinto”, ha recordado Traianou. En función de ello, deberían verse muy distintos en las imágenes, pero la Teoría de la Relatividad predice que deben tener el mismo aspecto, como así se ha confirmado al comparar la imagen de hoy con la de 2019. “La única diferencia entre los dos agujeros negros es su tamaño”, ha indicado la científica, lo que demuestra que, una vez más, Einstein tenía razón.

La presidenta del CSIC ha destacado la colaboración internacional como clave para haber logrado estos nuevos resultados. “Todos nos hacemos las mismas preguntas y entre todos seremos capaces de responderlas”.

“Es fascinante, realmente nuevo y extraordinario”, ha declarado por su parte Xavier Barcons, director general del Observatorio Europeo Austral (ESO), que ha subrayado que estos resultados “no se habrían podido lograr en una sola instalación ni por un solo país…Es importante recordarlo en estos tiempos, cuando el mundo no está yendo en esa dirección”.

Como ha repasado Barcons, durante décadas se ha intentado estudiar este objeto, y a veces se ha estado cerca y ha recordado que el Nobel de 2020 premió “exactamente este descubrimiento”. Reinhard Genzel y Andrea Ghez compartieron el Nobel de Física por el descubrimiento de un objeto supermasivo compacto en el centro de nuestra galaxia.

Científicos españoles juega un papel destacado dentro de este consorcio internacional que trabaja con los datos del Telescopio del Horizonte de Sucesos. Se trata, en realidad, de una red de ocho telescopios distribuidos por todo el mundo que en periodos muy concretos trabajan conjuntamente para este proyecto con un técnica llamada interferometría de muy larga base.

POTENTES TELESCOPIOS Y ORDENADORES

Tal y como ha detallado, Iván Martí Vidal, investigador de la Universidad de Valencia, “necesitaríamos construir un telescopio del tamaño de la Tierra para lograr directamente una imagen como la de hoy. Gracias a la técnica empleada, combinando las señales que llegan a los distintos telescopios que colaboran, se crea una imagen por ordenador que simula la de un telescopio del tamaño del planeta Tierra”. Por eso, ha aclarado Martí, la imagen del agujero negro ha requerido “telescopios muy potentes, pero también ordenadores muy potentes”.

Miguel Sánchez Portal, director del IRAM de Granada, ha recordado que la antena IRAM de treinta metros situada en Sierra Nevada (Granada) ha sido “fundamental” para lograr la imagen que hoy ha sido desvelada.

El agujero negro del centro de la galaxia está comiendo todavía la materia que hay a su alrededor y ha estado variando durante las propias observaciones, según los científicos que han estado estudiándolo. Esperan poder ver cómo evoluciona dinámicamente el agujero negro. A preguntas de los periodistas sobre si la Tierra está en peligro, los investigadores han reído y han tranquilizado al respecto: “El agujero negro está muy lejos”.

Para los científicos, retratar estos monstruos galácticos que según se cree, se encuentran en el centro de la mayoría de galaxias, aporta valiosas pistas sobre su funcionamiento. “Estas observaciones sin precedentes han mejorado enormemente nuestra comprensión de lo que sucede en el centro de nuestra galaxia y ofrecen nuevos conocimientos sobre cómo los agujeros negros gigantes interactúan con su entorno”, añadió Geoffrey Bower.

Paraleamente a su anuncio, los detalles del descubrimiento se publican este jueven en una edición especial de la revistaThe Astrophysical Journal Letters.

POR EL MUNDO