
Por Agencias
La historia de los Zetas no fue muy duradera, pero el legado que dejaron los colocó como uno de los grupos criminales más violentos y sanguinarios que se hayan conocido nunca.
Creado a finales de los años noventa, el cártel se formó con soldados desertores el ejército mexicano y de la policía federal.
La información oficial señala que en 1997 un teniente desertor del ejército, de nombre Arturo Guzmán Decena, fue el encargado de reclutar a militares de élite para el Cártel del Golfo que encabezaban Juan García Abrego y Osiel Cárdenas Guillén.
Informes oficiales, investigaciones periodísticas y académicas reportaron que en su formación participaron 14 ex militares, a quienes llamaron el “grupo de los 14” o los Zetas primera generación. Progresivamente se fueron sumando más elementos hasta llegar a 67.
El pasado militar de algunos de sus líderes estuvo comprobado. En 2003 la Procuraduría General de la República (PGR) tenía ubicados a los 31 integrantes fundadores, de los cuales cinco habían alcanzado en el Ejército el grado de teniente, cuatro de subteniente, tres de sargento, y tres de cabo, mientras que el resto no habían pasado de ser soldados razos.
El cártel aplicó la táctica de la propagación del terror civil. A mayor salvajismo, más miedo entre la población, más sometimiento de las autoridades y más silencio en los medios. Ellos fueron los primeros en recurrir a métodos como la decapitación, el desmembramiento de cuerpos o el “guisaso”, que consistía en disolver los cadáveres en ácido o derretirlos en contenedores de aceite.
Tres de los episodios que más han quedado marcados en la piel de México fueron autoría de esta organización: el asesinato de 72 migrantes en Tamaulipas (2010), la desaparición masiva de personas en la comunidad de Allende (2011), y la masacre de inocentes en el Casino Royale (2011).
Entre el 22 y 23 de agosto de 2010, un camión que transportaba 72 migrantes latinoamericanos -con rumbo a EEUU- fue detenido en la comunidad de San Fernando, en Tamaulipas, por un grupo de Los Zetas.
Declaración de uno de los sobrevivientes: “Nos amarraron las manos, nos vendaron los ojos y después nos fueron acomodando formando una U. Primero las mujeres, entre las que se encontraba una embarazada. Nos dijeron que nos calláramos, que no gritáramos, porque nos iban a matar”.
A estos 72 migrantes que buscaban el sueño americano les tocó la peor pesadilla en territorio mexicano.
Los Zetas y el cártel del Golfo se encontraban en guerra abierta por el control de Tamaulipas y la estrategia zeta de aniquilación de todo lo que oliera al enemigo estaba en su punto más desquiciado. En medio de rumores de que los del Golfo estaban reclutando migrantes para luchar contra ellos, Los Zetas interceptaron a estos 72 migrantes, los recluyeron en un rancho y les ofrecieron pasar a integrar sus filas. Sin embargo, la mayoría se negó y muchos no contaban con el dinero para “comprar” su libertad.
Todos fueron ejecutados por “El Alacrán”, “El Chamaco” y “El Sanidad”, en lo que fue una auténtica carnicería.
Los cuerpos de los 72 migrantes fueron encontrados el 30 de agosto por las autoridades mexicanas. Estaban en un rancho abandonado y procedían de países como Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Ecuador y Brasil.




