
CIUDAD OBREGÓN.- Desde hace casi un año, en esta ciudad, la Escuelita de Beisbol La Salle abrió la categoría powerball, exclusiva para personas con capacidades diferentes.
Una vez por semana los campos de esta liga, de donde salieron ligamayoristas como Karim García y Alfredo Amézaga, reciben alrededor de 25 peloteros especiales que, como la gran mayoría de la gente de Sonora son aficionados al beisbol y que hasta hace poco no tenían un espacio para practicarlo.
“Vi en un video que, en Estados Unidos, niños con síndrome de Down practicaban beisbol y lo podían hacer bien y ahí surgió la idea de que lo podíamos hacer aquí también”, dice Omar Rivera, presidente de la escuelita, y uno de los grandes promotores de este proyecto, que empezó en marzo pasado con siete niños. Hoy en día son casi 50 los peloteros registrados, aunque no todos asisten con la regularidad por diferentes circunstancias.
“No es fácil para un padre de familia poder venir siempre, porque, en la gran mayoría de los casos, no los pueden dejar solos, tienen que estar al pendiente por cualquier cosa. Afortunadamente, la aceptación ha sido increíble y el compromiso de la gran mayoría es muy grande”, explica Rivera.
Además de acompañar a sus hijos, los padres participan de forma activa en las prácticas, ayudándolos a hacer algunas tareas o facilitando el equipo necesario como los guantes y las pelotas.
“Para nosotros es muy motivante ver cómo han progresado tanto en el campo como a la hora de socializar”, dice Lucio Calleros, padre de familia. “Nunca pensamos que el beisbol fuera una opción para ellos, y pues nos dimos cuenta de que estábamos equivocados”, expresa.
En los entrenamientos muchos de estos nuevos peloteros, que van desde los 6 años hasta los 30, han aprendido a batear, a correr las bases y a fildear.
“Es impresionante ver el progreso que han tenido, porque uno pensaría que es difícil enseñarles a hacer ese tipo de cosas, pero no, les gusta tanto que se esfuerzan y lo logran”, indica Mario Leyva, entrenador de esta categoría, y quien tenía más de 12 años entrenando beisbol con niños convencionales.
“Cuando me invitaron tenía muchas dudas. Pensé que sería muy difícil, pero estos niños me han enseñado que a veces la discapacidad la tenemos nosotros por no darnos cuenta que sus limitaciones tienen que ver con cuestiones muy específicas, y no con todo su ser”, manifiesta Leyva.
En 2017 tuvieron la oportunidad de hacer prácticas en estadios de beisbol profesional. Primero en el Estadio de los Yaquis, en Ciudad Obregón, y luego en el Manuel Ciclón Echeverría, de los Mayos de Navojoa, donde, previo a los partidos, los jugadores profesionales convivieron con ellos y formaron parte de la práctica.
Ahora esperan que este año puedan jugar sus primeros partidos contra otros equipos que se puedan sumar a esta actividad en el transcurso de 2018. Para mediados de año tienen una invitación para jugar un torneo en California, por lo que buscarán apoyos para realizar el viaje.
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