Por Andrea Santa María
Durante los meses de julio y agosto, derivado del periodo vacacional y los gastos que implicaron el regreso a clases para la ciudadanía, la Central de Abastos del municipio registró un 30% de disminución en sus ventas, lo cual, sumado al alza de precios en la gasolina y los fenómenos meteorológicos que han afectado al país, ha tornado un “periodo crítico” para los vendedores de este espacio.
Santiago González, enlace de la Central, comentó que esta situación parte además del hecho de que sus ventas dependen en gran medida de la industria restaurantera, ya que si bien existen ciudadanos que compran al menudeo, la “cultura del supermercado” predomina en el municipio.
“Disminuyeron las ventas en gran medida porque en este tiempo bajó también el consumo en los restaurantes y con ello la venta de perecederos”.
Indicó que además, durante los últimos dos meses que se han dado incrementos en el precio de la gasolina, se ha visto impactado el costo de fletes de aquellos productos que son importados de otras zonas del país, pero apuntó que existen otros factores que afectan los costos de transportación como son “los riesgos que se presentan en las carreteras, lo cual se ve reflejado en retrasos y gastos extra que al final termina absorbiéndolo el consumidor”.





