Por @rabiaytinta
Una voz solitaria anuncia a la nueva autoridad: “Declaramos al Sr. Joaquín Guzmán Loera como presidente del Estado de Sinaloa, municipio de Badiraguato”. Después una cascada de notas musicales.
Así inicia el narcocorrido de Gerardo Ortiz que lleva el nombre de “El Primer Ministro”, dedicado a “El Chapo” Guzmán. La canción es una oda al criminal de La Tuna, Badiraguato, responsable de impulsar una batalla de sangre en buena parte del territorio mexicano, en particular en los estados de Chihuahua, Sinaloa, Durango, Baja California, Nayarit, Coahuila y en buena parte de los Estados Unidos.
El mensaje que manda Guzmán a través del cantante es básico pero contundente: “Yo trabajo pa’mi pueblo, tengo un gran equipo armado… Me mantienen señalado, pero no se han preguntado quién ayudará a este pueblo como yo los he ayudado”. Se autoimpone el traje de benefactor de un pueblo que se debe a él.

Este es sólo uno de los corridos que existen entorno a Guzmán Loera. Narran el amor y aprecio que dice tenerle a su tierra. Pero cuando se contrasta el discurso con la vida real, resulta poco creíble. Otros narcos originarios de Badiraguato, y que históricamente han utilizado este argumento donde se colocan el traje de “bandidos generosos” y de amantes de su pueblo son Rafael Caro Quintero, Juan José Esparragoza, “El Azul”; Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”; y los hermanos Beltrán Leyva, entre muchos otros delincuentes que no son tan famosos, pero sí millonarios.
Aunque el narcotráfico en Sinaloa tiene un crecimiento acelerado desde hace más de medio siglo, el dinero no ha bajado a la población, en realidad se ha quedado en el bolsillo de los traficantes: De acuerdo a cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), este municipio serrano mantiene a un 74.8 por ciento de su población en pobreza, es el segundo más pobre del estado, sólo superado por Choix, con el 79.1 por ciento. En la medición de pobreza extrema ambos municipios se mantienen con el mismo porcentaje: 3.9. El más elevado del estado.
El grado de estudios promedio en Badiraguato es de 6.2 años, apenas y terminan la primaria. Su población destaca en la carencia de servicios básicos en sus viviendas y en el acceso a la seguridad social.
“El personal médico era de 80 personas (1.5% del total de médicos en la entidad) y la razón de médicos por unidad médica era de 2.1, frente a la razón de 10.8 en todo el estado; El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más en el municipio era en 2010 de 6.2, frente al grado promedio de escolaridad de 9.1 en la entidad”, se lee en los estudios oficiales del gobierno federal.

En 2009 la revista Forbes colocó a Guzmán Loera en la posición 701 de los hombres más ricos del mundo. Calculó una fortuna de mil millones de dólares. La fortuna de “El Chapo” alcanzaría en la actualidad para pagar durante 150 años el presupuesto municipal de Badiraguato, que hasta 2015 era de 120 millones de pesos anuales.
En mayo de 2016, el Departamento del Tesoro dio a conocer que Rafael Caro Quintero realizaba transacciones económicas de blanqueo de capitales. El capo originario de La Noria, Badiraguato no pensaba dejar el tráfico, incluso ahora se sabe que volvió al trasiego de drogas y planea pelear territorios a sus antiguos aliados del Cártel de Sinaloa, encabezado por Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García.
A Caro Quintero se le han contado decenas de empresas para lavar dinero, así como propiedades calculadas en millones de dólares. Este dinero se ha quedado en manos de su familia, mientras tanto, en Badiraguato las cosas siguen igual de pobres. Ahí no ha cambiado nada.





