Ana Martín conquista las redes

Sin pretenderlo, Ana Martín, de 75 años, se convirtió en la nueva sensación de las redes sociales, una influencer que ha cautivado a miles de seguidores, sobre todo jóvenes, a quienes de cariño les dice “gotitas de miel” y ahora hasta quieren la selfie con la primera actriz.

Con la publicación de fotos audaces y reveladoras de su juventud, en las que luce las curvas que tuvo y su belleza natural, Ana ha encendido Twitter, Facebook, Instagram y TikTok, y también ha ganado simpatía por compartir frases en las que proyecta su personalidad, honesta, libre y desinhibida.

“¿Sabes? Me dicen que el 85 por ciento de la gente que me sigue en redes está entre los 20 y 30 años”, dice, orgullosa, al teléfono.

“Eso es muy curioso, me llama mucho la atención porque soy una señora mayor, ¿no?”, sonríe, “entonces, no sé qué les atrae. Creo que las fotos que he puesto de joven, pues ha vuelto la moda, la forma de ser”.

La actriz está fascinada por la respuesta de sus followers, hay quienes incluso han dicho que llegó para desbancar a Erika Buenfil, considerada la reina del TikTok, a lo que ella responde que no tiene sentido.

“Yo no estoy compitiendo con nadie; además, a Erika la adoro”, responde, sin perder la sonrisa.

“Al contrario, me da una gran felicidad que Erika tenga el éxito que tiene, porque es una muchacha muy luchona, la respeto y admiro mucho, y conozco desde chiquita. No’mbre, ¿cuál competencia?”.

Un video en TikTok en el que baila sensualmente “Bule Bule” supera los 2 millones de reproducciones.

“Desde siempre les dije (a mi equipo de jóvenes, de 17 años, Alonso y Christian, quienes me ayudan en redes; uno es mi sobrino) ‘yo no me voy a poner a hacer TikToks a mi edad porque soy una señora mayor y no haré cosas que no vienen al caso’, y así empezaron con esto de ‘Bule Bule’, o los lives. Yo digo ‘qué padre, mientras sea positivo'”.

Respaldada por su team, que la asesora en el aspecto técnico de sus cuentas, la protagonista de telenovelas como Gabriel y Gabriela y El Pecado de Oyuki ha hablado hasta de su sexualidad.

“Sé que tengo fama de lesbiana, pero, la verdad, si fuera lo diría porque además tengo amigas lesbianas y amigos gays entrañables, y los amo profundamente, pero pues no: me gustan los hombres.

“Ha sido un descubrimiento en mi vida esto del Instagram. Nunca planeé tener uno, no tengo ni idea de las redes sociales, pero apareció un niño de 17 años en El Salvador que era mi fan y la hizo. Empecé a ver las cosas tan bonitas que ponían para mí, que verdaderamente dije ‘¡wow!’. Entonces le hablé a mi sobrino, de 17 años, para abrirla y él es el que me ayuda y se ha ido haciendo así, y con el cariño del público, porque todo lo que es TikTok, la gente lo ha sacado de películas y de telenovelas”.

Ana se ha declarado en redes como una mujer libre, no libertina, que es diferente.

“Simplemente les estoy contando parte de mi vida y que lo tomen no a la ligera, que lo tomen como es, mis experiencias, y lo que les deseo a los jóvenes es que se preparen, estudien, que se enfrenten a la vida, que no es fácil.

“Yo tuve un enfrentamiento muy duro cuando fui jovencita, que eso no ha salido, pero fue muy duro, porque había días en los que no tenía trabajo y tenía que comer”.

Los problemas económicos provocaron días muy difíciles en su pasado.

“Ha habido momentos duros, pero de éstos hay que aprender para que no vuelvan a suceder; hay que tener la visión de tener un proyecto de vida”.

Y aunque en redes ha expresado que, por decisión personal, no quiso tener hijos ni casarse, no está en contra de la familia.

“De ninguna manera. La familia es lo más hermoso que hay, pero desgraciadamente hay familias tóxicas, y hay otras que no existen. Yo fui hija de un matrimonio separado y siempre viví sola, y sí necesité un padre y una madre”.

Por eso, explica que le tocó enfrentar los “trancazos” de la vida sola, pero le ayudó a formar la mujer que es.

El jueves, la actriz se sorprendió porque en Televisa San Ángel, donde graba su nueva telenovela, La Desalmada, vio a un grupo de “chamacos” que corrieron a tomarse la foto.

“Eran unos escuincles de 17 años y todos corrieron a tomarse la foto y me dio mucha risa, y dije ‘¡perdóóón!, la señora de 75 años con toda la bola de escuincles’, ¡no puede ser!”, comparte la anécdota, fascinada.

“Me han hablado personas para hacer mis memorias, pero no, me da mucha flojera.

Entonces pensé: “‘Voy a poner detalles de mi vida, fotos de jovencita y cosas que me pasaron en los años 60, 70, 80’, y es lo que ha pasado. La gran pasión de mi vida me la ha dado el público, entonces, imagina, si a mis seguidores no les voy a querer decir todo lo que soy, ¡pues claro (que sí)! Mejor que un libro”.

POR REFORMA