Mediante la figura jurídica “usufructo vitalicio” dio a sus hijos 12 mil 179 metros cuadrados de La Chingada
POR EXCELSIOR
CIUDAD DE MÉXICO.- Los hijos de Andrés Manuel López Obrador, dirigente del partido Morena, no pueden poseer ni usar ni percibir nada de la finca de 25 millones de pesos que les heredó su padre.
Ayer, Excélsior reveló que en el año 2000 el tabasqueño recibió de sus padres La Chingada, un rancho de 13 mil 341 metros cuadrados, en Chiapas; que en 2007 se escrituró a su nombre y que en 2012 se conoció que él era dueño del lugar. También se informó que no reflejó la finca en sus declaraciones patrimoniales cuando fue jefe de Gobierno del DF.
Ahora, de acuerdo con las escrituras de las que este rotativo tiene copias, se detalla que AMLO no heredó mil 162 metros cuadrados de la finca y que el resto (12 mil 179 metros cuadrados) se lo dio a sus hijos bajo la figura jurídica “usufructo vitalicio”, para disponer como quiera y cuando quiera de los predios, aunque en ningún documento oficial aparezca como el dueño.
Enmascaró AMLO la donación; es dueño aún
Si bien regaló a sus hijos parte de la finca La Chingada, conservó para sí mil 162 metros cuadrados; en tanto no muera, podrá disfrutar de lo que produzca el terreno.
Andrés Manuel López Obrador, dirigente nacional de Morena, donó a sus cuatro hijos bajo la figura jurídica de “usufructo vitalicio” 12 mil 179 metros cuadrados de su rancho La Chingada ubicado en Palenque, Chiapas, que tiene una extensión de 13 mil 341 metros cuadrados, por lo que él aún tiene mil 162 metros cuadrados, como consta en las escrituras de las que Excélsior tiene copia.
En la declaración 3de3 (fiscal, patrimonial y de interés) que López Obrador presentó hace un mes, el tabasqueño no reportó el destino de los mil 162 metros cuadrados de La Chingada que restan después de la donación; tampoco dio cuenta que legalmente sigue siendo el propietario del predio ahora lotificado, que según el mercado inmobiliario de Palenque tiene un costo de 25 millones de pesos, como publicó ayer este diario.
La figura de “usufructo vitalicio” que escogió López Obrador para donarle a sus hijos Andrés Manuel, José Ramón, Gonzalo Alfonso López Beltrán y Jesús Ernesto López Gutiérrez, la mayor parte de la propiedad que él obtuvo por una herencia de sus padres que murieron hace 16 años, permite que Andrés Manuel López Obrador disponga como quiera y cuando quiera de los predios, aunque en ningún documento oficial aparecerá él como propietario.
El abogado investigador Emilio Peña, consultado sobre qué implica el usufructo vitalicio escogido por López Obrador para donar señaló:
“El usufructo es una figura jurídica que tiene como finalidad proteger al donante para garantizarse uso y goce de lo donado y también los recursos que pueda producir el bien donado, en este caso un bien inmueble, sean en beneficio de quien donó hasta que se muera; pero también se puede utilizar para enmascarar la propiedad y así disfrutar de los frutos que este bien inmueble dé, a través de una tercera persona, aunque también puede beneficiarse de manea directa, es decir que puede recibir una renta por el bien, a su nombre o al de su donado”.
Dijo que en esta figura hay algo interesante en el caso de si es por causa de expropiación pública, la utilidad que genere será en beneficio del usufructuario. Es decir, si la propiedad se ve afectada por una obra gubernamental y es expropiada, la indemnización la recibiría tanto el donatario como el donante.
Con esta figura, los hijos de AMLO aparecen como dueños de sus predios, pero en realidad no pueden poseerlos ni usarlos, ni percibir nada que derive de éstos.
Tanto en el registro de las cuatro donaciones ante la Dirección de Registro Público de la Propiedad y del Comercio del estado de Chiapas como en las respectivas escrituras se señala que el donante Andrés Manuel López Obrador “declara que en este acto se reserva para sí el derecho del usufructo vitalicio, sobre el bien inmueble materia de este contrato, pudiendo tomar posesión real y material del nudo propietario hasta la renuncia o fallecimiento del usufructuario”, se lee en el documento del gobierno del estado.
Mientras que en las escrituras, firmadas por el notario público 74 de Palenque, Chiapas, Freddy Ignacio Carballo Aguilar, se lee en la cuarta cláusula la misma leyenda que la del Registro Público de la Propiedad.
Los registros de las cuatro propiedades que López Obrador donó se hicieron entre el 1 y el 10 de abril de 2013, aunque las cuatro escrituras de las que dio fe Carballo Aguilar están fechadas el 27 de diciembre de 2012.
Traen numeración consecutiva y por edades. La escritura que corresponde al predio que recibió Andrés Manuel López Beltrán, el hijo mayor, es la 10,106; José Ramón, el segundo, la escritura 10,107; Gonzalo Alfonso, la 10,108 y la 10,109 corresponde a Jesús Ernesto López.





