Alumnas de la Academia Doenitz eran usadas para trabajos domésticos

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Alumnas de la Academia Doenitz eran usadas para trabajos domésticos

La matriarca de los Mora y el director de la Academia Militarizada de Marina Doenitz tenían a su servicio a alumnas que eran sacadas de la escuela para limpiar sus casas.

Las niñas sabían que no podían negarse. Las llevaban a domicilios particulares con la promesa de reducir sus castigos o darles una rebanada de pizza. Durante esas horas, dejaban de ser estudiantes para convertirse en sirvientas.

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Los testimonios de dos menores que permanecieron bajo la custodia del plantel y que, según sus relatos, fueron utilizadas como empleadas domésticas, quedaron asentados en los expedientes de los procesos contra Estrellita y Juan Jesús M., encargados de las áreas femenil y varonil de la academia.

Excadetes de la escuela donde Dafne Zapata Quintos fue víctima de un feminicidio, a escasos días de haber ingresado a un campamento de verano, coinciden en sus señalamientos: teléfonos celulares retirados al ingresar a la academia, largos periodos de incomunicación, castigos que podían durar horas y, en algunos casos, prolongarse durante días, además de violencia física, psicológica y sexual.

Modus operandi

En entrevista exclusiva con MILENIO, el abogado Omar Pérez Hernández sostiene que no se trataba de hechos aislados, sino de un esquema de sometimiento ejercido sobre menores que se encontraban bajo la responsabilidad de la institución.

El penalista es representante jurídico de Danna Yanina y de otra menor que denunció a Juan Jesús M. por violación sexual, y cuya identidad se protege. Ambas, afirma, fueron enviadas a realizar trabajos domésticos.

“Las sacaban de la escuela para ir a realizar trabajos en casa de la mamá de esta mujer (Estrellita M) y del director (Jorge Luis P), las llevaban a realizar labores de limpieza, a las niñas les decían que les iban a hacer más leves sus castigos y otras veces les decían que les darían pizza”.

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Explica que “lo que ellas comían en la academia era tortillas con sal, arroz o huevo”, pero, más allá del ofrecimiento, sabían que oponerse no era una opción y “se las llevaban a veces de noche, a veces de día, a cualquier hora”.

Las afectadas, refiere el abogado, recuerdan que encontraban las casas “muy sucias” y tenían que resignarse a barrer, trapear, sacudir y hasta lavar trastes y ropa, labores que ni en su propio hogar realizaban.

El jurista asegura que este conjunto de circunstancias configura algo mucho más grave. Por eso pidió al juez de control Sergio Arturo Arjona que los hechos cometidos contra la menor, presuntamente víctima de abuso sexual, fueran analizados también bajo la figura de trata de personas, particularmente en las hipótesis relacionadas con esclavitud y trabajos forzados.

La petición no prosperó. Durante la audiencia de vinculación a proceso contra Estrellita y Juan Jesús M., el juzgador consideró que no se habían precisado suficientemente las circunstancias y fechas de los hechos planteados y sostuvo que esas precisiones no fueron solicitadas oportunamente durante la formulación de la imputación.

Pérez Hernández discrepa. Afirma que los datos existentes eran suficientes para establecer, al menos en grado de probabilidad, la posible existencia de esas conductas y prepara una apelación contra la determinación, que llegará al amparo si en segunda instancia persiste la negativa.

Pocas denuncias por miedo

Según el abogado, dentro de las carpetas del caso existen testimonios de otros menores que describen castigos prolongados, incomunicación, humillaciones, trabajos excesivos y distintas formas de violencia.

Y cuestiona: “Si esos testimonios ya estaban en poder de la Fiscalía, ¿por qué no se abrieron nuevas investigaciones?”. Apunta que el Ministerio Público tenía la obligación de actuar de oficio al conocer posibles delitos cometidos contra más menores y que no era necesario esperar a que cada niño regresara a la Agencia a formalizar una denuncia y repetir lo vivido.

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Omar Pérez señala que hay exalumnos que no han querido denunciar la violencia que sufrieron en la Academia Militarizada Doenitz por miedo a ser detenidos como Danna Yanina, quien, insiste, es inocente en la muerte de Dafne Zapata.

Otros excadetes han intentado acercarse a las autoridades ministeriales, pero habrían enfrentado dificultades para ser atendidos.

“Muchos niños y mamás no quieren ir a denunciar por este tipo de cosas, han ido como cinco. A veces no los quieren recibir, o los hacen esperar por horas. Pero el propio Ministerio Público ya tiene dentro de las carpetas información de estos niños, es evidente que pudiera desglosar e iniciar otra carpeta contra esos tipos, porque eso se sigue de oficio, y los testimonios son coincidentes”.

“Observó y nunca intervino”

De acuerdo con el abogado, Estrellita M. era quien ejercía la autoridad sobre las alumnas, coordinaba actividades y mantenía comunicación con los padres. Esa posición, expone, es fundamental para determinar su posible responsabilidad en los hechos denunciados.

Acusa que ella habría estado presente durante algunos de los hechos de violencia sexual atribuidos a Juan Jesús M. y no intervino.

“A ella se le imputa violación sexual equiparada y violencia familiar equiparada porque mi representada estaba bajo su custodia. Teniéndola a su cargo, no impidió la agresión cometida por su hermano. La niña refiere que la vio y no hizo nada para evitar que abusara de ella”.

Por ambos delitos fue vinculada a proceso, pero el juez negó imputar la trata. No obstante, la defensa confía en que, si la justicia estatal no hace valer su reclamo, la federal dará el respaldo.

Por Milenio