
Alrededor de 240 personas migrantes, incluidos menores de edad que pernoctan en la plaza “De la República” ubicada en Reynosa, Tamaulipas, están a la deriva y en plena pandemia de covid-19 “no cuentan con servicio médico permanente, acceso a medicamentos e insumos de higiene, además de que existen omisiones para brindarles seguridad y garantizar el interés superior de la niñez”.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), pidió al gobernador del estado, Francisco Javier García Cabeza de Vaca; al Instituto Nacional de Migración (INM), al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) y a la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes “implementar medidas cautelares para otorgar atención humanitaria urgente”.
En un comunicado de prensa la CNDH informa que verificó la situación de los migrantes y corroboró que éstos “fueron devueltos a territorio nacional por autoridades de Estados Unidos de América”.
Abandonados en la frontera los migrantes ocuparon dicho espacio público donde carecen de “alojamiento digno, alimentación y servicio médico, lo cual resulta preocupante en el contexto de la emergencia sanitaria por el covid-19”.

Se señala que todos ellos están en riesgo debido a que “la alta concentración de personas impide mantener la distancia social recomendada; además de que no se les ha dotado de cubrebocas e insumos básicos de higiene por lo que, de no implementarse acciones urgentes, pueden presentarse afectaciones a su salud, integridad y seguridad personal”. Se pide que dichas medidas cautelares deben brindar a los migrantes “seguridad y protección” y se pide a las autoridades mencionadas “a una persona representante, con facultad de decisión, para integrar una mesa de coordinación que permita dar seguimiento al caso y salvaguardar los derechos de las personas migrantes”.





