
El país cumple su séptimo mes de epidemia de COVID-19 con 730,317 casos y 76,430 decesos, informó la Secretaría de Salud. Lo que lo ubica entre las naciones con el mayor número de contagios acumulados y fallecimientos en el mundo.
Por totales, México está en el puesto seis, detrás de Estados Unidos (7,109,351); India (5,992,532); Brasil (4,717,991); Colombia (813,056), y Perú (800,431), aunque por tasa de habitantes, baja de posición.
El 27 de febrero pasado, el primer sospechoso estaba por confirmar como positivo a la prueba PCR para detectar el virus SARS-CoV-2. La noticia fue dada a conocer por el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia matutina del día siguiente.
De ahí, México comenzó su carrera por controlar la epidemia que poco a poco se fue expandiendo a todo el país y ahora, de acuerdo con autoridades sanitarias, va en descenso, aunque las alertas están encendidas debido a que esta próxima la llegada de la temporada estacional de influenza, que puede convertirse en un riesgo adicional.
Tras el anuncio de la emergencia sanitaria y el inicio de la Jornada Distancia, el país comenzó su preparación de reconversión de hospitales y la búsqueda de equipos e insumos médicos para poder atender a los pacientes que enfermaran de gravedad.
De acuerdo con datos de Salud, el 24% de los casos requiere hospitalización, mientras que en el caso de los decesos, el 88% de quienes son ingresados a estos centros, tienen un desenlace fatal.
Ahora México, pasada esa crisis sanitaria y con un proceso de reapertura de actividades determinada por el semáforo epidemiológico, centra sus esfuerzos en lograr el acceso a una eventual vacuna, la cual podría estar en el último trimestre del año, para así empezar su proceso de registro en el país.
POR EXPANSIÓN POLÍTICA





