“Así como nadie es forzado a creer, nadie puede ser forzado a la incredulidad” Sigmund Freud.
Aún no han desaparecido los efectos del huracán “Patricia” en nuestra región, sin embargo en las zonas donde entró el fenómeno meteorológico se pueden apreciar daños a la infraestructura, los cuales distan mucho de la imagen dantesca que la población se generó al escuchar que era el huracán más poderoso de todos los tiempos.
Cuando escribimos estas líneas, los daños no han sido contabilizados, el número de viviendas, de edificios, de carreteras y de instalaciones que brindan servicios públicos se desconoce, pero la población, sobre todo aquella que en mayor o menor medida vive al margen de ese tipo de fenómenos naturales ha comenzado a dudar sobre la categoría, la fuerza y la magnitud del meteoro.
Hace 17 años, en septiembre de 1988 el hurácan Gilberto, catalogado como el más violento del Siglo XX azotó neustra región y causó severos daños, sin emabrgo no fueron tantos como se esperaba o se temía, en contra parte, en Monterrey, donde no esperaban mayores afectaciones por el huracán se registró una verdadera caastrofe.
En aquel tiempo, no existían las redes sociales, las comunicaciones eran más lentas, pero todos pudimos apreciar la devastación dejada por “Gilberto”, y en aquel momento nadie insinuó o pensó que la alerta que se había dado era para desviar la atención de diversos asuntos de la vida nacional.
“Gilberto” dejo daños por alrededor de 4 mil millones de dólares, afectó a tres estados fuertemente Yucatán, Tamaulipas y Nuevo León. En Soto La Marina, lugar donde el ciclón entró a nuestro estado, el viento levantaba casas completas. Las generaciones más jóvenes no recuerdan eso, por ello existe hoy tanta incredulidad y desconfianza a lo sucedido con “Patricia”.
Cada quien es libre de creer lo que desee, pero para tener un juicio real de las cosas, los datos y hechos disponibles son los que dan solidez a la opinión. Por ello, hay que tener presente que fue una afortunada coincidencia que “Patricia” tocara tierra en una zona despoblada y que el poder destructor de sus vientos fueran confinadas a una zona estrecha.
De acuerdo al Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, fue una “suerte” que impactar donde lo hizo y el hecho de que no haya víctimas se debe a que su radio de acción fue estrecho, de unos 24 kilómetros a la redonda con vientos que sólo alcanzaron un radio de 113 kilómetros.
Hasta el cierre de la edición no se reportaba una sola víctima mortal, lo cual en sí es noticia positiva, por lo que hay que dar crédito a al población y alos sitemas de alerta, ya que las medidas de prevención y las recomendaciones también fueron un factor .
“Patricia” se va pero existe el riesgo que por esa natural tendencia a dudar de todo y a criticar al gobierno, podamos no aprovechar las enseñanzas que en materia de protección civil nos deja, algo que para el futuro y con el pronostico de que este tipo de fenómenos continuará sucediendo con mayor frecuencia sería fatal.





