4to. Poder

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Hay que seguir la lucha con lo que podamos hasta que podamos” Benito Juárez García

Para muchos la actual contienda electoral era muy predecible en muchos sentidos y formas, por ejemplo en el hecho de que serían más las descalificaciones que las propuestas, sí, eso se cumplió.

Otro hecho anticipado desde antes de que diera inicio la elección, fue la declinación de Francisco Chavira a favor de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, dado a conocer por Thalía Vázquez Flores a mediados del mes de marzo, lo que motivo su renuncia a la coordinación del primer candidato independiente en la historia del estado.

Vázquez Flore son se equivocó y justamente dos meses después, Chavira y García Cabeza de Vaca realizaron el anuncio de la realización de una encuesta para que el que resulte con menor aceptación entre la población, decline a favor del que esté mejor posicionado.

¿De verdad van a gastar el dinero en esa encuesta? Es evidente y otras muchas encuestas han reflejado el resultado que ambos políticos esperan encontrar en la encuesta a realizarse el próximo fin de semana. Algo que podemos llamar un dispendio de recursos, lo cual nos lleva a considerar el desperdicio de los mismos recursos provenientes del erario público, que alimentan los impuestos que pagamos los mexicanos para que se efectúen las campañas políticas.

No se trata aquí de criticar la decisión de ambos políticos, misma que promueven algunos integrantes del Partido de la Revolución Democrática, están en su derecho, pero lo que aquí se cuestiona es que hayan aceptado entrar a una contienda electoral, gastar el recurso que el Instituto Electoral de Tamaulipas les entregó para que realizaran campaña, todo para que al final declinen, por el mejor posicionado.

Esto podrían haberlo hecho desde el inicio y le habría ahorrado al país una considerable suma de recursos, ya que finalmente muchos de estos partidos nuevos, pequeños, y candidatos independientes, verdaderamente no tenían oportunidades de triunfo y eso lo marcaban las encuestas, las cuales desdeñaron y no tomaron en cuenta para participar como candidatos.

Ante está situación, es pertinente que la sociedad, más que los partidos o el sistema político, se plante verdaderamente la disminución de los institutos políticos, y se reduzca a tres o máximo cuatro opciones, visto, que entre ellos hacen alianzas, mostrando que son afines ideológicamente y bien podrían agruparse en el mismo partido, sin que se restrinja la pluralidad política en el país.

En Estados Unidos, solo existen dos partidos, cuando en algún momento se ha querido romper ese esquema, quienes lo hacen invierten cuantiosos recursos, que no provienen de los impuestos. Así que otra opción surge aquí, si los partidos desean continuar siendo esas instituciones, ¿por qué no plantear que el financiamiento de los mismo no provenga ya de los impuestos de los mexicanos? Previendo diversos candados para evitar dinero de dudosa procedencia. Estos son cuestionamientos que comenzarán a adquirir mayor fuerza, dado que las campañas políticas no representan una inversión de recursos que reditúe a la población y a juzgar por lo visto, tampoco a la democracia.