4to. Poder

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“Sin justicia, sólo hay divisiones, víctimas y opresores” Napoleón Bonaparte

Desde que se dio inicio a la llamada “Guerra contra el Narcotráfico” son miles los muertos en nuestro país, de tal suerte que las instituciones y el estado mexicano tuvieron que realizar modificaciones a las leyes y crear organismos para ayudar a las familias de esas personas.

Los muertos pueden dividirse entre aquellos que murieron en enfrentamientos y los que han sido denominados como “daños colaterales” término que deshumaniza la problemática, minimiza la pérdida de las familias y resta humanidad.

Una de esas bajas colaterales, fue la registrada el pasado jueves en la ciudad de Reynosa, donde efectivos de las fuerzas federales sostuvieron un enfrentamiento con civiles armados e iniciaron una persecución, la cual termino cuando unos se dieron a la fuga y una persona quedo muerta al interior de un vehículo.

Las primera versiones apuntaron a que el muerto era parte del grupo que se enfrentó con las fuerzas armadas, sin embargo conforme avanzaron las horas, familiares y amigos declararon que el joven Óscar Ortega Rodríguez.

A raíz de esto se han organizado protestas y marchas, para limpiar el buen nombre del joven, aseguran sus conocidos y familiares, y en este punto, sin restar importancia o demeritar lo justo de su reclamos, cabe preguntar ¿dónde están esas instituciones creadas para proteger a las víctimas del delito?.

Tamaulipas cuenta con el Instituto de Atención a Víctimas del Delito, pero su actuación ha sido tan “discreta” que pocos saben de su existencia, de la forma de acceder a los servicios que ofrece y cuáles son esos servicios.

Hoy es una familia de Reynosa la que requiere la atención y el apoyo, no solo en los aspectos de justicia que demandan, sino también en la atención psicológica e incluso económica pues el fallecimiento de una persona requiere muchos gastos, que lamentablemente en nuestra cultura no prevemos.

El auxilio y servicios se les proporcionan de acuerdo a lo dispuesto con los artículos 1, 2, 3 y 118 de la Ley General de Víctimas, así como 5, 6 y 12 bis de la Ley de Protección a las Víctimas de los Delitos para el Estado de Tamaulipas, pero como siempre pasa de nada sirve que estén plasmados en la ley derechos de los ciudadanos si estos no llegan, si la misma ciudadanía no sabe cómo ni dónde obtenerlos.

Es necesario y urgente que se difunda por todos los medios posibles que existe este instituto, cómo opera y dónde se puede encontrar, porque lamentablemente continúan siendo muchas las víctimas del delito en nuestro estado y  no la ayuda, ni el apoyo llegan a ellos.