“La madre en nuestra providencia sobre la tierra en los primeros años de vida, nuestro apoyo más firme en los años siguientes de la niñez, nuestra amiga más tierna y más leal en los años borrascosos de la juventud”, Severo Catalina
Llega mayo y con él una celebración más a las mujeres que han tenido la dicha de ser madres, de poder dar vida, de sentir durante nueve meses como otro ser pequeño, indefenso va creciendo y desarrollándose hasta convertirse en un ser humano, frágil, débil y tierno.
Pero más allá del aspecto emotivo que se maneja con a celebración del 10 de mayo, debemos destacar que el papel de madre tiene fuertes y serias implicaciones económicas para Tamaulipas, para México y para todo el mundo.
En el 2012, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que las madres mexicanas con más de 15 años y por lo menos un hijo, registraban una tasa de participación del 42.2 por ciento en la economía.
La cifra no hace más que reflejar la importancia de la mujer para actividad económica del país, pues de acuerdo a los resultados del último Censo de Población y Vivienda, realizado en el año 2010, en el país habitan 40.8 millones mayores de 15 años y de las cuales 7 de cada 10, es decir el 71.6 pro ciento ha tenido al menos un hijo vivo.
Aún más para el primer trimestre del 2011, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el 96 por ciento de las mujeres con hijos participaba en la producción de bienes y servicios, mientras que el resto buscaba trabajo, sin poder ser contratada.
Del porcentaje de las madres que laboran, se tiene registrado que el 34.1 por ciento de ellas trabaja en el sector formal, empresas y negocios desde grandes hasta micros, destacando que el 34.2 por ciento lo hacen en el sector informal, y aquí hay un detalle que arroja lo que puede ser una respuesta al porque hay más madres trabajando en ese sector, ya que de las mujeres que no tienen hijos, la mayor parte lo hace en empresas y negocios, en tanto solo una de cada cinco esta en el sector informal. Quizá la cuestión del tiempo, atención y dedicación que requieren los hijos precisa que las madres posean mayor disponibilidad de tiempo para darles atención.
También tenemos que acorde a la situación conyugal, la tasa de participación económica más alta se ubica entre las madres solteras, con un 72.4 por ciento, seguido de aquellas que están separadas, divorciadas y viudas, que ocupan el 47.7 pro ciento, en tanto aquellas que tienen una unión, se sitúan en el 37.8 por ciento.
Esta inserción de la mujer, pero sobre todo aquellas que son mamás repercute en la atención y cuidado de los pequeños, y no hablamos de la calidad de atención o problemática, porque como muestran las cifras, las madres encuentran diversas formas para cumplir además de sus obligaciones como mamás, con las del empleo en el que se desempeñan.

Según los datos oficiales se sabe que del total de niños menores de siete años, cuyas mamás trabajan, el 28.1 por ciento se encuentra al cuidado de una de sus abuelas, en tanto el 15.7 por ciento es cuidado por otro familiar, el 9.3 por ciento es dejado en guarderías y un 3.5 por ciento está a cargo de una persona que no es su familiar o es dejado solo.
Sin duda, palabras y cifras no bastan para reconocer la ardua labor y el trabajo que desempeñan las madres trabajadoras en ese rol, algo que por muchos años ha sido visto como una desventaja por la industria, ya que se pensaba, erróneamente, que contratar a una mujer con hijos, repercutía en una menor productividad pro ele hecho de que pudieran solicitar constantes permisos o faltar para atender a los críos por enfermedad.
Esta tendencia esta cambiando y actualmente, una empresa especializada en la contratación de personal, Regus, dio a conocer que hay una tendencia a que las empresas busquen contratar a mujeres que han sido madres recientemente, un 20,8 por ciento de las empresas consultadas.
El estudio revela que el 54.3 por ciento de los encuestados considera que las madres que vuelven al trabajo son “particularmente valiosas”, por su experiencia y habilidades, así como por su fiabilidad, consideró esto último el 25.1 por ciento, en tanto un 39.8 por ciento expreso que realizan una excelente gestión del tiempo.
Podemos hablar ampliamente de las consideraciones físicas, sociales, mentales y las motivaciones para que una madre trabaje, sin embargo, al igual que los números, las palabras no serán suficientemente sentidas, para aquellos y aquellas que no han experimentado la maternidad.
Lo importante a destacar en esta entrega, es que el reconocimiento y valoración de una madre en el mundo laboral está avanzando y ello es una buena noticia que ayudará a modificar paradigmas empresariales, pero también sociales respecto las madres trabajadoras.





