“Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender” José Ortega y Gasset
En México y en Tamaulipas la sociedad en general, sobre todo la clase ligada a la política y los partidos, está muy concentrada en los aspectos que tienen que ver con el inicio del proceso electoral con miras a las elecciones del 2016, o bien en lo que tiene que ver con la conformación del Presupuesto de Egresos de la Federación para el siguiente año y pocos han reparado en dos cuestiones muy importantes para el país que son de índole externo: el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, mejor conocido como TTP por sus siglas en inglés, y la intervención arma de Rusia en Siria para combatir al Estado Islámico.
Ambos aspectos internacionales tendrán repercusiones directas e indirectas en la economía y política internacional de nuestros país y al ser Tamaulipas uno de los estados fronterizos de México con mayor actividad comercial con Estados Unidos, también habrá repercusiones.
En el primer caso, el TPP, en el que participan 12 países que son Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Estados Unidos, es señalado como el tratado comercial más ambicioso que nuestro país haya negociado, después del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Los datos que la Secretaría de Economía ha revelado dejan ver que existe una gran expectativa con el acuerdo, pues estiman que dentro de un lustro, nuestro país exportan mas de 150 mil millones de dólares hacia los países que integran el TPP.
En conjunto las 12 naciones suman alrededor de 800 millones de personas, lo que es más, todos ellos representan un tercio del total del comercio internacional, lo que se traduce en el 40 por ciento de la economía de nuestro planeta.
De aprobarse por los respectivos Congresos en el 2016, el TPP contempla facilitar el comercio libre de impuestos entre los países que lo integran, reducir los aranceles a algunos productos, así como reconocer y acordar regulaciones específicas para otros tantos, como en el caso de el acceso a internet y la protección a inversionistas.
En nuestra región, se espera un impacto poco favorable del acuerdo, ya que se prevé tenga consecuencias en la industria textil, así como en la industria de producción de autopartes, esta última con un considerable presencia en el norte de la entidad, además de la producción de acero, leche y el comercio de medicinas, incluso hay quienes advierten una afectación mayor para las exportaciones agrícolas.
Las autoridades aseguran que México está preparado para competir con la industria de los países firmantes del TPP, aseguran que las reformas estructurales en telecomunicaciones, energía y la laboral están transformando la economía, lo que capacita al país para hacer frente a la competencia.
Lo que parecen olvidar nuestras autoridades, es el hecho de que en algunos de los países integrantes, los gobiernos otorgan subsidios a diversas industrias para poder hacerlas competitivas, tal es el caso de Estados Unidos y Vietnam, solo por señalar algunos.
En nuestro vecino del norte, los subsidios agrícolas el monto medio anual en la década pasada fue de 94 mil 160 millones de pesos, mientras que en México se situó en 7 mil 500 millones, una diferencia abismal, que ayuda a comprender porque la diferencia en la productividad de ambos sectores.
El dato no debe pasar desapercibido para Tamaulipas, sobre todo ahora que pese a que se han tenido dos años de una excelente cosecha de sorgo en la región, el campo no ha recibido el beneficio económico esperado por el bajo precio del grano a nivel internacional y aunado a la baja cotización del sorgo, por el retraso en el pago de apoyos a los campesinos como el pago de compensación a los excedentes de la producción
El gobierno del estado debe realizar previsiones y desarrollar programas que ayuden apaliar los efectos negativos, impulsen la competitividad y la producción de los sectores que entrarán en competencia directa con las de las otras 11 naciones.
Asimismo, no debe pasar desapercibido el inicio de lo que muchos consideran la “Tercera Guerra Mundial”, es decir la intervención militar de Rusia en el Medio Oriente.
EN un par de semanas los bombardeos de la Fuerza Aérea Rusa logró mucho más que lo hecho durante año y medio por la coalición internacional liderada por Estados Unidos, logrando debilitar considerablemente al Estado Islámico, que ha sido promotor de incasables vejaciones a los derechos humanos en aquella región y autor de diferentes actos terroristas a nivel internacional.
Sin entrar en detalles históricos, ni en cuestiones de geopolítica, aquí no parece que vaya a haber un efecto directo en la economía de nuestro país o de Tamaulipas por esto, sin embargo no es así. La actuación rusa puso en evidencia el liderazgo de Estados Unidos, lo que ha desatado una carrera por el control militar y económico, en diferentes áreas de influencia, lo cual se traducirá también en controles en la seguridad en la frontera de los norteamericanos, así como en limitantes a la inversión de diferentes sectores y países en las áreas estratégicas.
Basta hacer un poco de memoria y recordar los tiempos de la “Guerra Fría”, para prever un posible escenario, que si bien es cierto puede ser adverso, también, y dado el contexto actual de tecnologías e integración económica, puede ofrecer ventanas de oportunidad, que deben ser aprovechada.





