Perjudicial cambio climático pero no llevará a la extinción

Perjudicial cambio climático pero no llevará a la extinción

Por BBC

“El cambio climático podría ser muy perjudicial para nuestra forma de vida, pero no creo que nos lleve a la extinción como especie”: Lewis Dartnell, astrobiólogo.

¿Hay un vínculo entre los idiomas que habla América Latina y la dirección del viento? ¿Tiene alguna relación la forma en que vota Estados Unidos con las rocas bajo su suelo? ¿La inteligencia humana es producto del cambio climático?
Son preguntas que pueden parecer carentes de sentido, pero el astrobiólogo británico Lewis Dartnell responde afirmativamente a cada una de ellas.

Dartnell es autor de Orígenes, un libro que relata cómo las características de la Tierra han moldeado la historia humana, desde nuestro surgimiento como especie hasta la modernidad.

Su libro anterior, en lugar de tratar sobre inicios, proyectaba un hipotético fin: Abrir en caso de Apocalipsis, una guía sobre cómo se podría reconstruir la civilización si llegara a apagarse.
Profesor de comunicación científica de la Universidad de Westminster con 38 años, Dartnell conversó con BBC Mundo antes del inicio del Hay Festival Arequipa 2019, donde presentará ambos libros.

Lo que sigue es una síntesis de ese diálogo:

¿Debemos sentirnos afortunados por el mundo que tenemos?
Sí, muchas características de la Tierra parecen estar preparadas idealmente para la vida en nuestro planeta.
Este es mi campo de investigación científica en astrobiología: cómo comenzó la vida en la Tierra, cómo evolucionó durante un largo período, si podría haber vida en otros planetas como Marte y cómo podríamos encontrar esa vida.
En su libro Orígenes vincula las características del Homo sapiens —como nuestra inteligencia, lenguaje, uso de herramientas, aprendizaje social y comportamiento cooperativo— con la variabilidad climática y la tectónica en la Tierra. ¿Podría explicar esto?

Uno de los misterios de la evolución humana ha sido saber qué hubo en el entorno en que vivimos que nos obligó a adaptarnos para ser tan exquisitamente inteligentes, ingeniosos, buenos en la resolución de problemas, la comunicación y el uso de herramientas.

Y la respuesta parece ser que cuando vivíamos a lo largo de una falla tectónica del Valle del Rift de África Oriental, el paisaje particular de esta falla interactuó con ciclos cósmicos para crear períodos de enorme inestabilidad, de un caos climático que se balancea de un lado a otro.

Entonces nuestros cerebros, nuestra inteligencia evolucionó como respuesta a un clima inestable e impredecible: tenemos que poder anticiparnos a nuestro entorno.
Usted afirma que surgimos como seres inteligentes a partir del cambio climático y la tectónica. Pero hoy el cambio climático tiene otro significado: es provocado por los humanos y considerado una amenaza para la Tierra tal como la conocemos. ¿Cuán grande es este desafío del calentamiento global en esta perspectiva histórica que nos brinda su libro?

El clima ha estado cambiando a lo largo de toda la historia de la humanidad y antes que nosotros en la historia del planeta. Ha habido períodos en que toda la Tierra se ha congelado y períodos en que la Tierra era mucho más caliente de lo que es hoy.

Pero lo que estamos viendo en este momento es un período extremadamente rápido de cambio climático, de calentamiento global que definitivamente está siendo impulsado por la actividad humana: por nuestra industria, nuestros automóviles, nuestras fábricas.
Se bombea dióxido de carbono a la atmósfera, lo que causa un efecto invernadero más intenso que está calentando todo el planeta.

Y esto va a ser un desafío severo para nuestra forma de vida actual, para el agua, la agricultura o las ciudades costeras a medida que los niveles del mar empiezan a subir.
Usted también es el autor de Abrir en caso de Apocalipsis. ¿Hay más posibilidades de que nuestra extinción se produzca por el cambio climático o por otras amenazas, como un impacto de asteroide, una pandemia o una guerra nuclear?

El cambio climático podría ser muy perjudicial para nuestra forma de vida actual, como digo. Pero no creo que nos lleve a la extinción como especie.

Y el tipo de catástrofes mundiales que podrían llevar a la humanidad a la extinción incluyen cosas como un gran impacto de asteroides, una guerra nuclear global o la erupción de un súper volcán. Por lo tanto, existen peligros que podrían llevarnos a la extinción, del mismo modo en que muchas otras especies a lo largo de la historia han sido conducidas a la extinción.

Pero estos son eventos muy raros que probablemente no sucederán en nuestra vida o en las próximas décadas.
Entonces, ¿ve más probabilidades de que una pandemia cause nuestra extinción que el cambio climático y el calentamiento global? Sí, correcto.

Una pandemia mundial se está volviendo más probable por la forma en que vivimos hoy, en ciudades muy densamente pobladas, vuelos entre continentes… Es el caldo de cultivo perfecto para los patógenos y la transmisión muy rápida de una enfermedad de persona a persona.

Por lo tanto, hay un riesgo cada vez más significativo para el brote de una pandemia global. Hemos visto en la historia reciente el brote de influenza tras la Primera Guerra Mundial, que se convirtió en una pandemia global. Y si algo similar volviera a surgir hoy, las consecuencias serían mucho más graves.

¿Y cuál es la mejor forma en que se puede acabar el mundo?
Mi libro es un ejercicio mental sobre cómo podríamos reconstruir lo más rápido posible tras algún tipo de Apocalipsis, ¿Podría reiniciarse la civilización del modo en que se reinicia una computadora? Aunque no creo que sea probable que ocurra el Apocalipsis, como científico es una pregunta interesante para responder.

Y en ese sentido, una pandemia global podría ser una de las mejores formas en que el mundo podría terminar. Ciertamente, mucho mejor que el impacto de un asteroide gigante o una guerra nuclear global.
Los sobrevivientes de la pandemia encontrarían el mundo de una manera mucho menos devastada y tendrían muchas más posibilidades de recuperarse lo más rápido posible.

Volviendo a su libro Orígenes, sugiere que materiales de la Tierra como rocas podrían haber influido incluso en la forma en que EE.UU. votó en las últimas elecciones en 2016. ¿Cómo es posible eso?

Si miramos un mapa político de cómo vota la gente en los estados del sur de EE.UU., vemos que en su mayoría son republicanos. Pero hay un pequeño arco de condados de votantes demócratas que corresponde a rocas bajo los pies que tienen unos 70 millones de años.

Esas rocas provienen de un período en la historia de la Tierra llamado Cretácico, en que se depositó lodo del fondo del mar en áreas de los estados del sur.
En los años 1800s se descubrió que ese suelo era muy productivo para el cultivo del algodón. Así que gente de África fue arrojada a la esclavitud, llevada al otro lado del Atlántico y obligada a trabajar en esas plantaciones de algodón a lo largo del arco de rocas de la era cretácica.

Hasta hoy las mayores densidades de afroestadounidenses viven en ese arco de rocas. La gente allí aún sufre problemas socioeconómicos y tiene más probabilidades de votar por los ideales demócratas.
Entonces, por supuesto que no hay un vínculo directo entre la geología y lo que la gente quiere votar. Pero existe esta larga cadena de causas y efectos.

Usted también vincula el movimiento del viento y los océanos a la Era de los Descubrimientos y la colonización…
Existe un vínculo muy claro entre la forma en que nuestra atmósfera se mueve con diferentes patrones de vientos en la superficie de la Tierra y, por lo tanto, donde las personas pueden establecer rutas comerciales, puertos y fortalezas.

Eso determina el patrón completo de la colonización europea y la construcción de imperios durante cientos de años, en la etapa inicial de la globalización.

Por ejemplo, la razón por la que Brasil habla portugués y el resto de Sudamérica habla español es simplemente por la forma en que sopla el viento.

Si eres un capitán portugués que intenta navegar hacia el sur hasta el fin de África para llegar a la India y las islas de las Especias, debes dar una vuelta tan amplia en el Atlántico Sur siguiendo la dirección de los vientos que tropiezas con lo que se convirtió en Brasil y, por lo tanto, el portugués se habló allí.
Mientras que los españoles habían cruzado el Atlántico con Colón para descubrir América y el español se estableció en otras partes del continente.

Pero alguien puede preguntarse cuánta influencia tuvieron las fuerzas de la Tierra en la esclavitud, la globalización u otros momentos históricos en comparación, por ejemplo, con factores culturales como el racismo en el caso de la esclavitud, o los gobiernos, la economía y las guerras. ¿Qué responde?

Por supuesto que una gran cantidad de cuestiones son importantes en la historia humana. No digo que la cultura, la sociología, la política o la economía no sean importantes.

Lo que digo, y di el ejemplo del voto en algunos estados del sur de EE.UU., es que, por debajo de ese nivel superior de explicaciones que son las causas inmediatas, si se quiere, hay niveles más profundos de explicación subyacentes.

Y estos son los procesos planetarios: ocurren en escalas de tiempo mucho más lentas, pero en áreas mucho más grandes. Son características como la distribución de diferentes rocas y recursos naturales, la dinámica atmosférica y los patrones de los vientos, la disponibilidad de diferentes recursos y dónde la agricultura puede producirse.

Su libro aborda la sorprendente combinación de factores que permitieron la vida en la Tierra e hicieron de los humanos lo que somos. En su opinión como astrobiólogo, ¿cuáles son las probabilidades de que combinaciones como estas ocurrieran en otro planeta para hacer posible la vida, en especial la vida inteligente?

Creo que hay una buena posibilidad de que haya vida en Marte o Europa, una de las lunas heladas de Júpiter. Pero la mayoría de la vida en otros planetas de nuestra galaxia sería bacteriana, microbiana.

No tenemos idea de la probabilidad de que las bacterias se conviertan en una especie de organismos multicelulares o que puedan desarrollar inteligencia. Se está llevando a cabo una gran cantidad de investigaciones para tratar de determinarlo.

Pero se puede decir que no vemos ninguna evidencia de vida inteligente en ningún otro lugar de nuestra galaxia en este momento. Entonces, mi creencia basada en esa observación, es que somos la única vida inteligente en nuestra galaxia.