Lo que no te cuentan sobre el placer, según una dominatrix

Lo que no te cuentan sobre el placer, según una dominatrix

Por Agencias

Vaya por delante que no todo el mundo ha probado el BDSM, como es lógico, pero no es menos cierto que de todo se puede aprender y en materias sexuales cada persona es un mundo, en la intimidad de sus dormitorios.

La revista masculina ‘Men’s Health’ ha hecho una entrevista a la dominatrix Gigi Engle, que asegura que siempre se presta a dar un buen azote (y recibirlo) y explica por qué deberíamos librarnos de nuestros prejuicios cuando nos los mencionan, (porque ¿cuánta gente se atreve realmente a confesar que le gusta practicar este tipo de artes amatorias?).

Quién sabe, quizá si lees esto te sirva para descubrir algo que no sabías sobre ti, a librarte de tus miedos o, simplemente, a conocer un poco más al respecto. “Si haces una búsqueda rápida en Google quizá te sorprendas”, indica Gigi. “En primer lugar, porque los azotes sirven, entre otras cosas, a ayudar a algunas personas a superar traumas graves, no solamente para llegar al placer, y porque tiene muchos más beneficios de los que a primera vista podríamos imaginar”. Pero, ¿cómo surgieron?

Históricamente

Hasta la década de 1980, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría clasificó el sadomasoquismo como una enfermedad mental. Sin embargo, un estudio realizado recientemente descubrió que el 36% de los adultos americanos admitieron usar herramientas de esclavitud durante sus relaciones sexuales.

El bondage se basa en la inmovilización del cuerpo de una persona utilizando cuerdas, cintas, cadenas o esposas y su historia viene de lejos. En Oriente, surgió de la mano del castigo marcial japonés denominad Jojojutsu con el cual los guerreros inmovilizaban a sus prisioneros y practicaban castigos sexuales con ellos. En Occidente su historia proviene de las torturas inquisitorias de la Edad Media, algunas con técnicas similares a las que hoy en día se utilizan en el BDSM. No ha sido hasta hace poco cuando la industria pornográfica se ha atrevido a abrirse a esta práctica erótica, con productoras independientes especializadas en videos de bondage.

Son un catalizador

En el caso de los azotes, un artículo de la revista ‘Nature Reviews Neuroscience’ explica por qué hay personas que se excitan sexualmente con ellos: “Con cualquier acto sexual, independientemente de cuál sea, nuestros cerebros liberan dopamina. Hay muchas más similitudes entre la forma que nuestros cerebros procesan el placer y el dolor de las que nunca antes habíamos imaginado”.

Intrínsecamente, no podemos evitar sentir cierto placer culpable con cualquier cosa que parezca diferente o traviesa.

“Los azotes pueden mejorar la excitación y estimular las sensaciones físicas; aumentar la adrenalina, las endorfinas y la oxitocina; explorar y tal vez empujar la línea entre el placer y el dolor; aumentar la intimidad y el vínculo” explica la psicoterapeuta sexual Dulcinea Pitágora. Explica, además, que el hecho de haberlos considerado históricamente un tabú también tiene mucho que ver con la emoción que experimentamos. “Intrínsecamente, no podemos evitar sentir cierto placer culpable con cualquier cosa que parezca diferente o traviesa. Al ser humano le gusta ampliar sus límites, especialmente cuando el aburrimiento es una posibilidad palpable”.

Los beneficios terapéuticos

La persona sumisa encuentra una terapia sanadora, alivio del estrés y una sensación de calma a través de la renuncia al poder. Darle a alguien control total sobre ti transfiere tus preocupaciones y cargas psicológicas a la otra persona, según explica Gigi. “Es una oportunidad para entrar en contacto con alguien en quien confías y te sientes cercano. Cuando la química del cuerpo cambia de una oleada de placer y adrenalina a la normalidad de nuevo, puedes experimentar una sensación muy tranquila, casi zen”.

Por otro lado, hay opiniones contradictorias entre expertos e investigadores sobre si los azotes se pueden usar como una verdadera forma de terapia para todo el mundo, pero aseguran que puede ser un mecanismo útil para quienes lidian con traumas. Quizá suene surrealista si nunca has coqueteado con el BDSM antes, pero como sucede con los que quieren librarse del estrés dejándose llevar de esta manera, también sirve como una especie de masaje curativo. “Todo se basa en la positividad y la resolución de problemas”, explica Gigi. “Para algunos, son una forma de relajarse y entregarse a la sensación física para poder salir con una mente más clara y tranquila”, concluye.